Voluntad, compromiso y acción

Foto: Cortesía de la entrevistada

La universidad cubana, ante los desafíos que le impuso el año 2020 en el enfrentamiento a la COVID-19, ha ganado protagonismo. En su gran mayoría, los estudiantes cambiaron sus actividades docentes para desempeñarse como trabajadores sociales, mensajeros, pantristas y cuantas tareas han hecho falta.

Han dado muestras de un gran valor humano, no dudaron para hacer su aporte en la zona roja para contribuir con esta tarea de primer orden. Brindaron, también, su apoyo a la producción de alimentos, en la pesquisa diaria, en fin, han convertido los problemas en oportunidades, en soluciones y ser el motor impulsor de la sociedad.

Melissa Felicó Romero, es una joven que, desde su individualidad, ha mirado la sociedad que le tocó vivir y la ha hecho suya.

Con solo 22 años, da muestra de madurez y responsabilidad en su conversación con Tribuna de La Habana. Cursa el último año de la carrera Licenciatura en Ciencias Alimentarias en la Facultad: Instituto de Farmacia y Alimentos (IFAL) en la Universidad de La Habana.

¿Cómo ha sido el vínculo a los estudios en esta etapa?

Foto: Cortesía de la entrevistada

– Sinceramente el vínculo a los estudios en esta etapa ha sido difícil. Estudiar por vía online exige mucho esfuerzo y dedicación, aun así, he salido muy bien en las evaluaciones. Gran parte del resultado depende de uno mismo, del interés, del deseo de aprender, el esfuerzo y la dedicación.

Para el cumplimiento de las exigencias propias del régimen de estudio, he dedicado más tiempo a la hora de estudiar los contenidos orientados, consulta de dudas a los profesores, investigaciones en Internet sobre algunos temas y con las medidas de higiene adecuadas, nos hemos reunido varias compañeras para el intercambio de conocimientos y la realización de los trabajos en equipos indicados.

¿Qué tareas has desempañado en el enfrentamiento a la COVID-19?

– Desde que empezó la pandemia me vinculé a diversas tareas de apoyo para evitar la propagación del virus. He ayudado a las personas mayores como trabajadora social y mensajera del Sistema de Atención a la Familia (SAF), en la compra y distribución de los medicamentos, al igual que los productos de la canasta básica.

Además pertenezco al destacamento de Jóvenes 60 Aniversario de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), por lo que ayudé citando a las personas para que se hicieran el PCR cuando se estaba realizando el estudio poblacional.

En el proceso de vacunación realicé guardia en el puesto de mando, velé por el cumplimiento de las guardias en los consultorios y ayudé en el traslado de los vacunados más vulnerables, al departamento de observación. He vivido momentos emocionantes, pues el agradecimiento que me muestran las personas es impactante y esta sensación de sentirme útil, es inigualable.

Experiencia que ha aportado a tu vida esta situación.

Foto: Cortesía de la entrevistada

– Tengo vivencias inolvidables, pero la que más me ha impactado fue el privilegio de conocer al coordinador nacional de los CDR, Gerardo Hernández Nordelo. Cuando era pequeña escuchaba hablar de su labor y de su injusto encarcelamiento.

Me emocionó mucho interactuar con este hombre grandioso. Su personalidad me impresionó mucho, porque a pesar de haber pasado por un duro e injusto encarcelamiento, es alegre, comunicativo y como muchos dijeron durante el encuentro, muy campechano. Fue increíble como parecía uno más del barrio. Verlo frente a mí, me hizo recordar las palabras de nuestro eterno Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, ¡VOLVERÁN!

En el plano emocional, ha sido muy duro no poder besar ni abrazar a familiares, amigos y compartir momentos especiales juntos. A todos nos ha limitado el mantener una vida normal, en la que podamos ir a la escuela, a la playa, a un cine o un teatro. El uso del nasobuco ha sido un proceso largo de adaptación. No estábamos acostumbrados, a muchos nos ha afectado por condiciones médicas que tenemos, como es mi caso, que soy asmática y me dificulta la respiración.

También ha sido un periodo retador e interesante para reflexionar sobre la vida, las metas, el futuro. Me ha enseñado el valor de compartir más tiempo con la familia. He extrañado rutinas que no apreciaba antes, como estar en un aula con mis compañeros y profesores y hasta compartir el transporte. Ahora, más que nunca, agradezco cada instante de mi existencia, como un regalo para ser mejor y trabajar para y por los demás.

lgl/Tomado de Tribuna de La Habana

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