Patriotismo, levadura en la vida de Eusebio Leal

Foto: Tomada de Cubarte

“El patriotismo es, de cuantas se conocen hasta hoy, la levadura mejor, de todas las virtudes”, José Martí.

Todos los cubanos pensamos y sabemos con certeza que Eusebio Leal fue un hombre excepcional; orgullo de este pueblo que lo vio recorrer las calles de La Habana desde 1959, cuando apenas había cumplido 17 años.

Pero en aquel entonces no solo soñaba con la restauración y conservación de sus calles y edificios, sino que llevaba y traía piedras y adoquines para construir y reconstruir. Así lo vio Alejo Carpentier, quien no supo en un primer momento quién era aquel joven que se afanaba en su tarea; pero no lo perdió de vista. Por eso creo que nuestro querido Alejo lo descubrió, supo captar y prever su excepcionalidad.

Muchos años después, exactamente en el Memorial José Martí, apenas nos cruzamos mi hermana Josefina y yo con Leal, acordamos compilar su obra, sin saber que con ello íbamos a mostrar y demostrar esa excepcionalidad.

Basándonos en la Colección Facticia de la Oficina del Historiador de la Ciudad (OHC) y en sus informes anuales, y utilizando los fondos de la Biblioteca Nacional, logramos publicar los dos primeros tomos de su Biobibliografía que, años después, serían cinco publicados por Ediciones Boloña entre los años 1998-2014 y editados con pulcritud y acuciosidad por Norma Suárez Suárez. Estos volúmenes abarcan la vida y obra de Leal desde 1942 hasta 2012, en el último volumen aparece un alcance al 2013.

La muerte de mi hermana Josefina en el año 2006 impidió que la obra continuara con su colaboración, pero la vida me permitió llegar hasta el tomo cinco.

Su oratoria siguió ascendiendo iluminada cada vez más por su patriotismo

Desde el 2013 hasta nuestros días hay mucha obra de Eusebio por compilar; y segura estoy de que, si la vida no me lo permite, otros bibliógrafos enfrentarán esta obra para bien de las futuras generaciones.

Estos últimos años también se caracterizaron por un amplio y fecundo quehacer, por tanto, hay mucho que añadir a su trayectoria vital y a su bibliografía; porque en su vida y su obra permanecieron incólumes la voluntad de hacer y crear, la perseverancia y la tenacidad de sus años jóvenes.

En estos últimos tiempos su oratoria siguió ascendiendo iluminada cada vez más por su patriotismo, y así ocupó siempre y para siempre un lugar relevante en la pequeña fila de oradores cubanos que tienen su mejor expresión en la palabra de José Martí.

Y aunque la mayor parte de su oratoria ha escapado a la letra impresa, afortunadamente en el año 2013 fue publicada su obra Hijo de mi tiempo, con discursos verdaderamente antológicos; como los pronunciados en el Encuentro diálogo entre cubanos, en el acto de exhumación de los restos de Emilia Teurbe Tolón, en la sesión solemne de la Asamblea Nacional del Poder Popular para conmemorar el medio milenio de fundada la otrora villa de nuestra Señora de la Asunción de Baracoa y otros; y en el año 2015 publicó Eterna sabiduría, volumen que ofrece otros tantos discursos sobre hechos relevantes de nuestra historia, como El 24 de febrero de 1895; Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria; Retorno del diario perdido; 27 de noviembre; Volver a Martí; Trinidad es peregrinación; Camagüey: gloria de Cuba y Elogio de Matanzas, por solo mencionar algunos. Se trata de una pequeña muestra representativa en estos dos libros de lo mejor de su oratoria a la cual hay que añadir otros discursos.

En cuanto a los documentos impresos, estos fueron descritos y analizados en nuestro repertorio sin previa selección, tratando de alcanzar la exhaustividad; pero pronto supimos que no era más que una ilusión, aunque la bibliografía como obra de consulta siempre sería útil, ya que arrojaría valiosa y precisa información al dar a conocer, en cierta medida, esta vida y esta obra, dotadas de tal riqueza que desborda los controles bibliográficos, entre otras razones; porque una parte considerable de su obra no fue  publicada, ni grabada.

Sin embargo, su extensa trayectoria vital nos acerca a una vida creadora y laboriosa que parece referirse a la vida y a la obra de varios hombres abrazados por la pasión de la historia de Cuba y de América, de varios hombres abrazados a la pasión de crear para hacer perdurable la memoria histórica y el patrimonio cultural de Cuba.

La bibliografía activa va más allá, pues cita su obra grabada y filmada para radio, televisión y cine; en especial se acerca a su monumental programa Andar La Habana y a sus participaciones en Habana Radio, emisora que fundara con acierto y donde popularizaría su programa Tribuna del Historiador.

Otra parte de su bibliografía activa, no menos relevante, son sus entrevistas; pues en ellas está su ideario como historiador, político e intelectual. Estos textos, que merecen ser publicados en libro, expresan su manera de ser, su espontaneidad y el dominio de sus posibilidades expresivas. Son fuentes para conocer mejor el pensamiento de este hombre cuya obra activa, en su mayoría oratoria, ha escapado a la letra impresa. Esto se debe a que ha respondió a la urgencia de su tiempo sin restarle autoridad, erudición y reflexión.

Textos que aluden a la ingente labor de la OHC

La selección que ejercimos sobre su bibliografía pasiva fue selectiva, solo escogimos aquellos textos que aluden a la ingente labor de la OHC; y que prueba cómo Leal logró llevar adelante un proyecto cultural y rescató de las ruinas una parte del patrimonio histórico en beneficio de la sociedad, en el orden económico, político y social. A su vez la práctica de la conservación y la restauración la convirtió en apreciable teoría que trasciende los límites de nuestra Isla.

Leal logró que la OHC saliera al paso a las necesidades de la comunidad, tarea que le exigió un esfuerzo descomunal y a mi juicio sobrehumano. Exactamente el 10 de julio de 1996 creó el Grupo de Trabajo con la Comunidad, el cual enfrentó la atención a los residentes de la Habana Vieja; así la Oficina, que se empeñaba en la restauración material y social del Centro Histórico, se comunicó directamente con la vida cotidiana de sus habitantes.

Su programa de ayuda a los centros de educación y de salud contribuye a la solución de las necesidades fundamentales, y en ese año 96 se estructuró el proceso editorial de la OHC. La Editorial Boloña publicó a partir de entonces la revista Opus Habana y desarrolla un movimiento editorial con un excelente contenido intelectual, alta calidad y belleza en sus diseños.

En 1998 la Oficina asumió la cooperación solidaria internacional como tarea de primera línea, uno de sus frutos ha sido el precioso museo que posee este país en el Palacio del Segundo Cabo, entre otras obras.

Su proyecto restaurador inspirado en irradiar cultura identifica su quehacer; y así lo demostró con la creación de Habana Radio, medio de divulgación encaminado a promover en la sociedad cubana, valores nacionales y patrióticos.

En 1999 la Oficina aplicó una amplia estructura derivada de las dimensiones alcanzadas por su trabajo anterior: surgió el Plan Maestro, la Dirección de Patrimonio Cultural, la Dirección de Arquitectura y Proyectos, Grupos Especiales que se ocupan aún más de la atención social y comunitaria, la Dirección de la Vivienda, la Dirección de Economía, y la Escuela Taller Gaspar Melchor de Jovellanos que forma obreros calificados en las artes de la restauración.

No perdió de vista el sentido humano y social de la cultura

En el año 2001, con la tan necesaria atención a la tercera edad, la Oficina promueve mayores cambios en el estilo de vida del adulto mayor a partir de acciones educativas y culturales.

Luchó mucho Leal por la dignidad de la vejez. Pero la Oficina ha seguido desarrollándose, modificándose y perfeccionándose; y no es posible en tan corto espacio, seguir detallando su inmensa labor por los que remito a los Informes Anuales de esta institución, fuentes bibliográficas imprescindibles que demuestran cómo Eusebio Leal en su tarea de gigante no perdió de vista el sentido humano y social de la cultura, de la historia, de la restauración, ni el concepto de la belleza. Leal restauró para que su pueblo disfrute de una ciudad viva. Logró fuentes de empleo y que decenas de inversiones favorecieran a la Habana Vieja y a su vez beneficiaran al Estado cubano.

Porque Leal no solo restauró y rehabilitó inmuebles; sino que desarrolló acciones para el mejoramiento de la vida espiritual y material de los habitantes de su entorno, entre ellas figuran la atención sistemática a las escuelas primarias y círculos de abuelos, la custodia y atención de aulas en los Museos y Casas Especializadas y la preparación de actividades recreativas y didácticas para los niños, jóvenes y adultos. En especial su proyecto Rutas y Andares obtuvo en el año 2010 el Tercer Premio Iberoamericano Educación y Museos que otorga la Secretaría General Iberoamericana.

Obsérvese que, en la Biobibliografía de Leal, exactamente en los tres primeros tomos, está presente la década 1994-2004; etapa de una de las peores crisis económicas de Cuba, sin embargo, la obra lograda por la OHC resulta un verdadero sortilegio; y así lo prueba nuestro repertorio y los Informes Anuales de la Oficina.

En esa década fueron recuperados 10 veces más inmuebles que en los años precedentes y se crearon trece mil puestos de trabajo. Por tanto, nuestra Biobibliografía no solo sienta pautas para una biografía de Leal; sino que es memoria viva, inventario precioso de la vida y la obra de un hombre extraordinario.

¿Pero cuánto hizo Leal? Imposible enumerar sus batallas, sin lugar a dudas, en nuestro inventario biobibliográfico faltaron datos; y a partir del 2012 ni siquiera éstos están compilados. Posiblemente una de sus obras más sublimes de los últimos años, ha sido que Cuba posea el Martí ecuestre de la escultora norteamericana A. H. Huntington; gestión de gladiador en la que perseveró durante más de 20 años.

Por tanto, como lo fue para mi hermana Josefina y para mí, nuestro repertorio biobibliográfico ha sido una realización profesional y una satisfacción personal porque mostramos y demostramos que Leal no es solamente Héroe del Trabajo de la República de Cuba; no solo es un cubano que mereció innumerables premios,  condecoraciones y doctorados Honoris Causa, sino que es y ha sido el descubridor y redescubridor, cada día y durante años de su Habana, nuestra Habana; pues nos enseñó a conocerla, y merece por siempre el reconocimiento de su pueblo porque consagró su vida a la defensa de los valores que identifican a la nación cubana.

Leal multiplicó su vida

En ocasiones Leal expresó necesitar otras vidas para la continuación y culminación de su obra, sin embargo, los cinco tomos de su Biobibliografía demuestran que, como hombre, Leal multiplicó su vida; pues por su trabajo y su entrega parece haber vivido la vida de varios hombres entregados a la pasión de servir, de crear, de valorar y de trasmitir cultura.

Reconozco que tuve la suerte de compilar también la obra de Emilio Roig de Leuchesenring, a quien Leal evocaba constantemente; porque Leal fue muy leal, y siempre reconoció que su obra era deudora y continuadora de la obra de Roig. Ambos entregaron sus talentos a la patria cubana; pero no existen obras iguales, ni siquiera parecidas, cada cual en su época y con sus propias dinámicas; y cada cual, frente a su camino, aunque en ambos vida y obra estén íntimamente unidas ya que la vida sin realizar la obra es cosa estéril, al decir de Ludwig Renn.

Pero si Roig viviera, como todo maestro verdadero, bueno y generoso, como evangelio vivo estaría satisfecho de la inmensidad y la intensidad de la obra de su continuador.

Un querido amigo de Cuba me definió a Eusebio Leal como un patriota. Este solo calificativo para quien merece tantos me hizo recordar palabras del Apóstol José Martí, escritas en sus Cuadernos de Apuntes: “El patriotismo es, de cuantas se conocen hasta hoy la levadura mejor, de todas las virtudes”. Y esa levadura estuvo siempre presente en la vida y en la acción de Eusebio Leal.

Araceli García Carranza

amss/Tomado de Cubarte

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