Nuestros asaltos de estos tiempos

Hoy vuelve a ser 26 de julio, 68 años después de que una generación gloriosa se empeñara en vindicar, desde sus sueños a su sangre, la memoria del ¨del Apóstol cubano José Martí¨ cuando era el año de su centenario.

Hoy vuelve a ser 26 de julio y siempre lo será mientras nuestro pueblo asuma con entereza y constancia su combate impostergable del presente: esa carga necesaria que nos permita seguir siendo dignos de la ofrenda de quienes lucharon y cayeron en los cuarteles de Santiago de Cuba y de Bayamo.

Hoy vuelve a ser 26 de julio, y más allá del advenimiento de una fecha histórica, cualquier día puede ser decisivo para tomar por asalto el porvenir; para atacar con las armas del juicio y del civismo los reductos que entorpecen el avance de la obra.

Serán entonces los asaltos de estos tiempos, el enfrentamiento incesante a la desunión, al vandalismo, al entreguismo, al neoplattismo, a la indisciplina, al acomodamiento, a la indolencia.

Hoy nuestros asaltos son la lucha comprometida y tenaz contra toda manifestación de desaliento, desconfianza, reblandecimiento; contra cualquier concesión que contamine la pureza de los valores sobre los que se ha erigido a lo largo de varios siglos la independencia, la soberanía, la moral y la dignidad de nuestro pueblo.

No se trata ahora solamente de un grupo de jóvenes empeñados en conquistar un futuro mejor para la Patria: hoy son todos los cubanos dignos los llamados a rescatar y enaltecer esos principios éticos sobre los cuales se fundara nuestra nacionalidad.

Esos principios defendidos tantas veces a filo de machete y estallido de pólvora, que hoy resulta inminente preservar con sabiduría y entereza, con la fuerza del ejemplo cabal y con la oportuna y serena actuación de un pueblo dispuesto cada día a defender su derecho a un mejor porvenir.

nyr

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