Historias de mi ciudad: Monumento del Parque Antonio Maceo

Foto: Isis María Roché

Uno de los más importantes héroes de la independencia cubana: el lugarteniente general Antonio Maceo, tiene un bello homenaje en La Habana, primera ciudad de Cuba que lo honró con una obra escultórica de grandes dimensiones.

El 2 de febrero de 1911 surgió la idea de construir un espacio público que le diera vida social a la hoy llamada intersección Belascoaín y Marina.

En esta área radicaba, desde 1861, la antigua Batería de la Reina o de San Lázaro; y una vez destinada para la creación de un parque dedicado a la figura del Mayor General Antonio Maceo Grajales, se analizaron las propuestas.

El jurado creador de la convocatoria decidió poner a cargo del diseño al arquitecto español Francisco Centurión; mientras el proyecto ganador para la obra escultórica quedó en manos del artista italiano Domenico Boni, quien residió en la localidad centro habanera en el 1915.

José Antonio Ramos, cónsul de Cuba en España, dio a conocer a Centurión la magnitud del prócer independentista cubano. El anuncio llegó a Madrid en 1912, y a partir de allí la relación entre el cónsul y el artista fue sumamente estrecha.

Algunas curiosidades vinculadas a este conjunto escultórico versan sobre su concepción y la tendencia clasicista.

Boni en un primer encuentro había presentado como propuesta la figura del mambí enérgico, en combate al machete. Pero la idea fue desaprobada por el comité organizador, cuyos integrantes preferían una escultura neoclásica donde estuviera la imagen en reposo, sin grandes movimientos; estilo de gran demanda que fue tendencia en las ciudades del continente.

El 20 de mayo de 1916 fue inaugurado en La Habana el monumento, cuya ejecución respondió más a los cánones de los miembros del jurado que al diseño del creador.

La obra fue construida en granito y bronce. En los cuatro ángulos de la base están representados el pensamiento, la acción, la justicia y la ley.

Desde la visión política, el hecho marcó una pauta. Debido a las intensas polémicas generadas, la escultura, que en un primer momento iría de frente al mar, finalmente fue colocada con el lugarteniente de espaldas al océano por ser el héroe un nativo.

El colosal complejo escultórico en honor al Titán de Bronce no solo reúne valores históricos por su significado estético, político y social; sino que presenta una posición singular dentro de la arquitectura y cultura cubana y latinoamericana.

En la actualidad el monumento es apreciado por su valor ambiental y geográfico frente al malecón habanero.

amss

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