Por el beneficio del cultivo en cada pedacito de tierra infértil

Raúl Pérez Guillén trabaja la tierra. Foto: Inés María Miranda

Un pedazo de tierra estéril convertido en huerto para el autoconsumo muestra el afán por el bien, por dar lo mejor de sí a los demás, de Raúl Pérez Guillén y Yanet Bacallao, trabajadores de la Asamblea Municipal del Poder Popular en la habanera localidad del Cerro.

Raúl Pérez Guillén expresa su compromiso de apoyar a la Revolución en los propósitos de producir alimentos donde sea posible. Foto: Inés María Miranda

Raúl Pérez Guillén es un hombre agradable, comunicativo y muy dinámico. Sobrepasa los 70 años de edad y tiene buena salud. Desde noviembre último trabaja de custodio en la sede de la Asamblea Municipal del Poder Popular del Cerro. Un área de tierra infértil le llamó la atención y se propuso hacer realidad la convocatoria de los Comité de Defensa de la Revolución: “Cultiva tu pedacito”. 

Consulta con la presidencia del Gobierno su interés, y así, luego de la atención esmerada y la colaboración de sus compañeros, cuenta Pérez Guillén que nace el huerto para el autoconsumo.

Con orgullo expresa que “sus propósitos son los del país: recuperar terrenos áridos para la producción de alimentos”. Él disfruta lo que hace. Desde el surco muestra los diferentes cultivos; aprecia su crecimiento; habla del que se cosechará pronto, al que le falta un poco más; y muy importante, de los condimentos allí sembrados que contribuyen a elevar la calidad del almuerzo de los trabajadores.

De ello da fe Yanet Bacallao, a cargo de la cocina, y administradora del comedor de la Asamblea Municipal del Poder Popular del Cerro.

“Este huerto es muy beneficioso para el logro del buen sabor y la satisfacción de los trabajadores. Hay sembrado apio, cilantro, perejil, orégano de la tierra, ají, cebollino, otros condimentos y productos para el autoconsumo.

Yanet Bacallao, cocinera y administradora del comedor de la Asamblea Municipal del Poder Popular del Cerro. Foto: Inés María Miranda

“Ello ayuda a que los trabajadores se sientan mejor, y todo el mundo tiene muy buen criterio”, precisa; y exhorta a esta periodista a que “si es necesario, realice una encuesta a los trabajadores sobre cómo se sienten con este cambio, a partir de la creación del huerto”.

No solo indagamos, también almorzamos lo elaborado por Bacallao, quien es una excelente cocinera.

A nuestra pregunta de cómo era el almuerzo antes del autobastecimiento, explica que se hacía un esfuerzo; y los trabajadores colaboraban con condimentos de sus casas, pero “ahora los tenemos aquí”, destaca.

“No obstante, la empresa de Gastronomía ha surtido con conservas de ajo, cebolla o combinadas, de una fábrica del Cerro, lo cual también es de mucha ayuda”, aclara; aunque, asegura, que no hay como un producto fresco y a la mano.

Cocinera que busca contentar a sus comensales, hacerlos sentir satisfechos, Yanet Bacallao también afirma que “a la comida de este comedor se le pone mucho amor, lo que es más importante que tener un condimento”.

Foto: Inés María Miranda

Sobre qué otros productos quisiera se cosechen en el huerto de la sede del Gobierno local, Bacallao opina: “Nosotros pudiéramos sembrar de todo, lo que lleva su proceso. Tenemos sembrado yuca, calabaza y otras cosas; hay que esperar a que crezcan, que se den. Estamos en un proceso de investigación, de prueba, por decirlo de alguna manera. Estamos haciendo maravillas para lograrlo, como con los condimentos que ya se utilizan para el consumo de los trabajadores”.

Un terreno infecundo se transformó, en el municipio capitalino Cerro, en fértil entrega de amor a los trabajadores que cada día almuerzan en el comedor de la Asamblea Municipal del Poder Popular del Cerro; una generosa invitación a que cada cual cultive su pedacito.

amss

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