Este 14 de junio

Foto: Revista Bohemia

Que otros quizás hablen de fortuitas coincidencias. Yo prefiero creer en la sabia voluntad del tiempo al elegirle a la grandeza el momento de nacer, y pensar que junio escogió su día decimocuarto para parirle razones a la historia.

Fue hace 176 años en Santiago de Cuba, cuando de león y de leona nació aquel Antonio mulato que los apremios insurgentes de la Patria convirtieron en general mambí. Fue hace 93 años que nacía, en la argentina provincia de Rosario, aquel Ernesto asmático que el reclamo de la América nuestra transformó en comandante rebelde y guerrillero.

Otros tal vez apuesten por los misterios de la casualidad. Yo sigo creyendo en la elección del tiempo y su sabiduría para reservarle lugares de honor a la estirpe de los grandes, y procurarle motivos de continuidad a la epopeya.

Cómo explicar con otros argumentos el coraje que se abrió cauce desde Peralejo hasta El Uvero. Cómo entender la renovada proeza invasora del 95′, en el 58′. Cómo interpretar entonces que la intransigencia maceísta en Baraguá volviera por sus fueros en los discursos guevarianos en Punta del Este y en la ONU.

De qué otro modo comprender la semejanza entre la actuación lúcida y el pensamiento enérgico. De qué otro modo asumir, sino a partir del mismo y temerario arrojo, la inmortalidad alcanzada en San Pedro y en La Higuera. De qué otro modo, como no sea con la vigencia de los imprescindibles, escuchar aún las voces que convocan a la carga y ordenan al ejemplo en este combate crucial de nuestro pueblo por merecer la sobrevida y proseguir la marcha.

Dicen que los héroes se forjan en el crisol exigente de su tiempo. Este 14 de junio ha de ser la fragua que nos están pidiendo estos momentos desafiantes, cuando la historia reclama con urgencia que le sigan naciendo cada día guerrilleros y titanes. Siempre heroicos… y de bronce.

amss

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