Intelectuales cubanos a LASA: abogamos por una comunicación constructiva

Foto: Granma

Intelectuales cubanos, representantes de la sección Cuba en la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA), enviaron una Carta abierta al Secretariado de LASA en la que cuestionan el pronunciamiento sobre el país caribeño, emitido por esa institución estadounidense y contrario al espíritu de entendimiento y diálogo.

Alegan que el reciente “Pronunciamiento sobre la protección de los derechos humanos en Cuba” no facilita continuar este patrón de entendimiento, ni contribuye al diálogo que ha caracterizado nuestra colaboración.

“Su efecto se evidencia en las reacciones negativas que ha suscitado de ambos lados, en un breve plazo, contra la dirección de LASA, desde posiciones opuestas en el espectro político”; indica el mensaje, reproducido íntegramente en la web oficial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba

El documento está firmado por los destacados intelectuales cubanos Aurelio Alonso Tejada, Miguel Barnet Lanza, Rafael Hernández, Nancy Morejón, Pedro Pablo Rodríguez y Ambrosio Fornet; quienes alertan que este Pronunciamiento “surgió de una carta firmada originalmente por una veintena de miembros, y una mayoría de no miembros, que tuvo eco en el Secretariado de la asociación, a pesar de estar redactada en un tono ajeno al respeto que pretende promover”.

Agregan, además, que “aunque el ‘Pronunciamiento’ de LASA no tiene la categoría de una resolución, ni el tono de la carta que la originó, sí adopta una actitud unilateral, ajena al diálogo que ha caracterizado las relaciones”.

Afirma que el rechazo de LASA al bloqueo no implica ignorar su “compromiso con los valores de la libertad de expresión, la libertad académica y el respeto por los derechos humanos en el contexto de la democracia, la soberanía y el Estado de derecho”. Como si esos principios y valores fueran ajenos a muchos de nosotros, adopta un tono aleccionador y extraño, después de tanto tiempo de dialogar y escucharnos mutuamente”.

Igualmente explican que de haberse tenido en cuenta la opinión de los miembros de la Sección Cuba, se habría podido explicar “cómo, a lo largo de estos años difíciles, hemos trabajado para expandir el debate crítico de nuestros problemas; no solo en los medios académicos y culturales, sino en la sociedad civil y entre la ciudadanía cubana, en la Isla y en Estados Unidos. Podríamos haber demostrado cómo el ejercicio de la libertad académica se ha extendido al intercambio de LASA con instituciones, investigadores, profesores y artistas en ejercicio, a lo largo de toda Cuba, más allá de élites capitalinas, que a veces se arrogan la representación nacional. Habríamos presentado una mirada de nuestros problemas, como la que solemos llevar a los paneles de LASA, para nada satisfecha ni apologética, que comparte lecciones aprendidas sobre democracia y soberanía, desde la experiencia concreta de haber luchado por ambas, así como por un Estado de derecho, que la actual Constitución incorpora, y cuya realización requiere un clima de diálogo y entendimiento. Nada de lo anterior se sustituye por juicios unilaterales”.

La carta también refiere que ninguna otra institución estadounidense ha contribuido tanto a abrir el camino de la cooperación y a desarrollar confianza mutua entre los dos lados. Instituciones cubanas, artistas e intelectuales han construido el entendimiento y el diálogo, pese a la injerencia impuesta por EE. UU., creando un clima de libertad académica, donde se privilegian los estudios en ciencias sociales.

Cada año, el acceso a la membresía y al comité de dirección de esta Sección ha estado abierto a todas las personas que reúnen los requisitos para pertenecer a LASA, y sus cargos se han elegido mediante nominación abierta y elecciones secretas y directas. La membresía de la Sección Cuba y el acceso a esos cargos han respondido a normas propias de LASA, que no discriminan por razones de género, color de la piel o ideología política. Los miembros cubanos, en particular los que han tenido un papel en impulsar este intercambio, han contribuido activamente al respeto de esas reglas, destaca el documento.

“Cuba no debe medirse con una vara diferente a los demás países latinoamericanos, ni a los propios Estados Unidos”, declara el texto. Rechazar el doble rasero y las precondiciones han sido premisas para intelectuales y artistas involucrados en este intercambio. 

Suremys Pavón Madera

amss/Tomado de Granma

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