Día Mundial de los Océanos (+ Audio)

Foto: Tomada de Internet

¡Qué bien poder celebrar las bondades del planeta en que vivimos a pesar de la existencia de una pandemia, considerada por varios investigadores como uno de los peores episodios sanitarios del siglo XXI para la humanidad!

Pero indagando en los archivos de la memoria colectiva rápidamente se pueden encontrar muchos más acontecimientos que agravan la existencia de la vida en el planeta Tierra.

Entre los motivos de esta alarma social están los provenientes de la arbitraria e inconsciente política gubernamentalde varias naciones que desde las prácticas del poder exacerban el hábito del consumo deliberado en los procesos de la industria y el mercado, provocando de esta forma incontrolables manejos en la subsistencia de los recursos provenientes de la naturaleza. De ahí que el Día Mundial de los Océanos se convierte en pretexto de acción para la toma de conciencia pública sobre el ecosistema en que vivimos y participamos cotidianamente.

Foto: Tomada de Internet

Los estudios de la ciencia y las principales autoridades como las Naciones Unidas (ONU) y la Comisión Oceanográfica Intergubernamental plantean, entre las mayores medidas globales, el deber de compartir y disponer de este recurso respetando el equilibrio de la cadena evolutiva, como afirmó Darwin; y a la vez, conociendo que es esencial en la regulación del clima y el tiempo, proporcionando oxígeno y alimentos como otros beneficios para el medio ambiente, la sociedad y la economía.

Fue el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, en la Cumbre de la Tierra en Brasil (1992), cuando advirtió que de seguir la gestión exagerada de las sociedades de consumo se podría exterminar a una especie: el ser humano. 

A pesar de esta declaración ética y de ser oficialmente reconocido en el almanaque este 8 de junio como Día Mundial de los Océanos, se continúan evidenciando experiencias nada saludables en el planeta; como es el caso del envío de más de un 25% de dióxido de carbono a la atmosfera, causando como fenómeno añadido el llamado efecto invernadero.

Foto: Tomada de Internet

Siguiendo esta filosofía gubernamental, ya es estimable en los océanos la contaminación de las aguas, los procesos de descongelación de los glaciares, el excesivo abuso de la pesca que termina por extinguir a las especies en evidente peligro de reproducción, y con ello, la reducción de las áreas de playa y la crecida de ríos.   

Otro dato a razonar en la marcha de las políticas trágicas es que los océanos constituyen fuente principal de la biosfera y de las más necesarias proteínas para al menos cada cuatro personas en el mundo. Si a ello se suma que este recurso dotado por la naturaleza contiene en su interior agua, energía, hidrocarburos, entre otros recursos minerales que cubren el 70% de la superficie oceánica y entre el 50 y 80% de la vida en la Tierra. 

Evaluando estos inventarios se puede considerar que los gobiernos, instituciones y personas deben ganar mucho más en cultura medio-ambiental. No basta con la promoción de un slogan en los medios de comunicación y otros espacios de carácter público, o de canciones y producción de documentales a favor del medio ambiente si no se comprende que la naturaleza requiere de un tiempo propio para su recuperación y que bajo ningún concepto es igual a la tendencia de una actitud antropocentrista del hombre en su proceder.

Un llamado hace José Martí cuando dijo: “La naturaleza es el rayo de luz que penetra en las nubes y se hace arcoíris en el espíritu humano”.

scuchar archivo de audio de este trabajo del periodista Francisco Delgado Márquez aquí…

amss     

Impactos: 50