Abdala, un abrazo por la vida

Foto: Oscar Álvarez Delgado

Desde hace días en el habanero municipio Cotorro se respiran aires de esperanza. Por doquier se veía un ajetreo poco común. Los preparativos para el inicio del proceso de intervención poblacional con el candidato vacunal Abdala implicaron el esfuerzo de diversos sectores.

Tras varias jornadas de arduo trabajo, que incluyó la confección de los listados de los pacientes a atender, este sábado en los 84 vacunatorios del municipio comenzaron a recibir la primera dosis del candidato vacunal pacientes de la tercera edad. 

Foto: Oscar Álvarez Delgado

Hasta el Consultorio número 24 del Médico y la Enfermera de la Familia, perteneciente al área de salud del policlínico Efraín Mayor, llegó Tribuna de La Habana. Allí todo estaba listo desde temprano para dar inicio a la intervención sanitaria. Los pacientes citados acudieron puntualmente, y el proceso comenzó sin contratiempos ni retrasos.

Tras una breve explicación; tomarles la presión y la temperatura; y realizarles otros exámenes complementarios de rigor, incluida una entrevista sobre los padecimientos y tratamientos que cada uno de ellos tienen, fueron administradas las primeras dosis de Abdala. De esa forma, Berta landín Rojas, de 64 años de edad, fue la primera persona en recibir el candidato vacunal; mientras que Cándida Natalia Ricardo Oro, de 84 años, siguió sus pasos. 

Foto: Oscar Álvarez Delgado

Precisamente con Cándida Natalia hablamos brevemente mientras permanecía en la sala de observaciones (proceso que dura una hora para todos los pacientes), y pudimos constatar que no sintió dolor alguno. Sin embargo, nos confesó, estaba un poco ansiosa, pues todos los días uno no se vacuna. 

Foto: Oscar Álvarez Delgado

Ella dice ser una fumadora empedernida, de esas que comenzaron en la adolescencia y ahora no saben cómo dejar el vicio. En sus ojos se puede ver el paso de los años, y el agradecimiento por la vacuna recibida. Cándida está consciente que este paso no significa pueda dejar de protegerse; por lo que seguirá usando su nasobuco, evitando salir a la calle innecesariamente y tomando el resto de las medidas a que ya está acostumbrada.

Pero Cándida es de esas personas que saben que la vida no tiene precio; y aun cuando dejar el cigarro le es muy difícil, se comprometió con nosotros en tratar de rebajar la cantidad que se fuma a diario, pues le gustaría poder llegar, al menos, a los 100 años. Por lo pronto, ya en su brazo tiene a Abdala, que como beso amoroso le da esperanzas para sortear esta pandemia, y que pueda continuar su camino rumbo a los 100 años.  

Foto: Oscar Álvarez Delgado

Oscar Álvarez Delgado

amss/Tomado de Tribuna de La Habana

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