Vocación de creación y servicio de los escritores

Coincidieron en la necesidad de ensanchar espacios para la promoción de la literatura y trabajar para potenciar la lectura como una práctica enriquecedora de la vida de las actuales generaciones de cubanos. Foto: Tomada de Facebook

La vocación de aportar valores desde la creación y la activa participación en programas y proyectos de incidencia social se puso de manifiesto durante el intercambio de criterios y experiencias sostenido entre un grupo de destacados escritores y el ministro de Cultura, Alpidio Alonso, en la sede del organismo.

Coincidieron en la necesidad de ensanchar espacios para la promoción de la literatura y trabajar para potenciar la lectura como una práctica enriquecedora de la vida de las actuales generaciones de cubanos.

En medio de la pandemia, que obligó a la cancelación de ferias literarias, presentaciones y tertulias, y cuando el recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba registra efectos negativos en la gestión editorial y la producción poligráfica, la actividad literaria ha hallado cauces promocionales en plataformas virtuales, la radio y la televisión, los cuales deben ser consolidados.

Esto se corroboró en los datos expuestos por Juan Rodríguez Cabrera, presidente del Instituto Cubano del Libro, acerca del fortalecimiento del portal Cubaliteraria; la circulación de la guía Leamos en casa; el diseño de la campaña de lecturas Verano por la vida; la realización virtual del Festival Universitario del Libro y la Literatura; y las series Invitación a la lectura, Un autor-una frase-un libro; Grandes poetas cubanos; así como la reciente jornada por el Día del Libro Cubano.

No obstante, no se ha renunciado a la impresión de libros y publicaciones especializadas. Por el contrario, a pesar de la difícil situación económica y financiera, la dirección del país adoptó las previsiones que garantizarán la producción de 556 títulos y más de dos millones de ejemplares pendientes de los últimos tres años; y dotó de nuevas impresoras Risograf a todas las provincias y el municipio especial Isla de la Juventud, con el consiguiente respaldo en insumos para el sistema de ediciones territoriales, creado por el Comandante en Jefe Fidel.

En lo adelante, cada libro tendrá una expresión en papel y otra en formato digital. El ministro precisó que se requiere ganar en organización, factibilidad, competencia técnica y cultura promocional para que el libro electrónico (e-book) logre posicionarse tanto entre los lectores cubanos como entre los que más allá de nuestras fronteras se interesen por la creación de nuestros escritores.

A partir de experiencias contadas por la poeta Soleida Ríos y sugerencias de Nancy Morejón, laureada con el Premio Nacional de Literatura, el titular indicó que habría que apoyar la producción de audiolibros, la creación y circulación de un archivo de voces de poetas y el hallazgo de formas audiovisuales novedosas y atractivas para conquistar más amplios públicos que disfruten de la poesía.

También resulta imprescindible el análisis de los catálogos y propuestas editoriales; pues en no pocas ocasiones se publican obras de escasa o dudosa calidad, que no se corresponden ni con las jerarquías ni los intereses de los lectores y luego se acumulan como peso muerto en los inventarios. Particular atención, de acuerdo con el prestigioso historiador Eduardo Torres-Cuevas, debe prestarse a la selección, intencionada orientación y puesta en valor de las obras de las Ciencias Sociales.

En cuanto a justas preocupaciones formuladas por Reynaldo González, también Premio Nacional de Literatura, y la escritora Laidi Fernández de Juan sobre la representación de los escritores cubanos en su inserción en el mercado editorial, el ministro Alonso urgió a culminar la refundación de la Agencia Literaria Latinoamericana y derribar las trabas que obstaculizan su gestión.  

Con la participación de la Asociación de Escritores de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, con la que se sistematizaron los encuentros para dar seguimiento a los acuerdos del IX Congreso de la organización, y la Asociación Hermanos Saíz, se analizaron propuestas para que el libro siga siendo un bien cultural accesible en la nueva realidad económica del país.

Los escritores convocados al diálogo saludaron la indetenible actividad de la Biblioteca Nacional José Martí, expuesta por su director, el crítico teatral Omar Valiño, a pesar del cierre impuesto por la situación epidemiológica. Destacan los avances en la digitalización de importantes publicaciones periódicas y las inversiones en la sala infantil y juvenil Eliseo Diego y el teatro de la institución.

Pedro de la Hoz

amss/Tomado de Granma

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