Cubadisco, mucho más que la fiesta del disco cubano

Foto: Cubadebate

Termina el Simposio Cubadisco en ocasión de la conocida Fiesta del disco cubano y se imponen algunas reflexiones que acerquen más el propósito cultural del evento en su relación con las instituciones.

Muchas han sido las disquisiciones teóricas que validan su jerarquía como fenómeno creativo. Por eso acudimos a la MsC. Laura Vilar Álvarez, musicóloga, directora del Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana (Cidmuc); y presidenta del Simposio Cubadisco 20-21, para propiciar un acercamiento más objetivo, y por qué no, más crítico.

– ¿Crees que la investigación musical es tenida en cuenta por los creadores del gremio en aras de su mejor desenvolvimiento comercial y popular?

“De la investigación de la música parte todo hecho artístico. Un creador tiene un referente previo a la composición de una obra. Un intérprete tiene que conocer de la época, del compositor; investigar cada detalle para acercarse lo más posible con su interpretación al sentimiento del compositor y brindarle ese conocimiento al oyente. Un realizador audiovisual hace igual; un productor, quien escribe las notas de un fonograma; un ingeniero de sonido debe hacer trabajo de mesa previo con el productor antes de entrar al estudio.

“Fíjate si es así que el músico popular siempre está buscando el efecto de su obra en el público; si gusta, prueba nuevos timbres, experimenta hasta encontrar el sonido que le funciona y tiene ‘más pegada’.

No sucede de igual manera con la música clásica, académica, o como se le quiera llamar; que el éxito está en la interpretación de la obra escrita, incluso desde siglos anteriores; es otro el público receptor y otros los caminos que toma el intérprete, pero ojo, también posee un mercado y sus seguidores”.

– Las casas discográficas cubanas aumentan la producción de materiales y estos son cada vez más heterogéneos y fusionados. ¿Crees que la música de estos tiempos está perdiendo contacto con sus raíces?

“Para nada. La música cubana la genera el cubano; y una característica de nuestra idiosincrasia es asimilar y devolver de otra manera la transculturación que definió Fernando Ortiz; es un proceso vivo que se mantiene hoy y que nos caracteriza en todos los aspectos de la vida.

“La experimentación en las nuevas generaciones existe, pero no es un fenómeno nuevo. La entrada de un nuevo siglo se caracteriza por ello, y filosóficamente es algo que sucede en la sociedad mundial.

“Es normal que hoy la música cubana, en una nueva búsqueda de otro lenguaje, fusione ritmos y tímbricas; pero no se reniega de las raíces, ellas están ahí, de manera más integrada”.

– Tengo la sensación de que se produce más para documentar el momento histórico-musical que para proponer y competir en las condiciones del mercado. ¿Crees que las limitaciones conocidas son las únicas responsables?

“Muy buena tu pregunta, porque la sensación que recibes tiene su base en la difusión en los medios como en la circulación underground de ese tipo de música.
“Efectivamente, hay muchas de estas creaciones que responden al mercado inmediato, o sea, el mercado seguro; porque ya tiene las fórmulas del éxito probadas. Se está produciendo muy buena música, quizás de un corte experimental, porque aún buscan el camino; pero también de muy buena factura y que no circula de la misma manera.

“Limitaciones hay, pero en la actualidad, con el desarrollo de la tecnología digital, el creador puede hacer su obra, grabarla hasta en un celular y ponerla en circulación. No hablo de la máxima calidad de grabación; me refiero a poner en circulación su creación, por lo que, cuando se quiere, se puede. Este Cubadisco lo está demostrando”.

– ¿En qué medida el Simposio contribuye al entendimiento de las corrientes creativas de los jóvenes de hoy?

“El Simposio Cubadisco siempre ha intentado aportar la mayor información posible para poner en tela de juicio las problemáticas actuales de la música y de la industria discográfica.

Muchas personas de universidades de otros países venían a aprender de nosotros y los intercambios fueron fabulosos y han dejado una estela de saberes importantes que lamentablemente se han quedado ahí.

Aunque hemos publicado tanto por el sello Ediciones Cidmuc como en la revista Clave, y ahora en nuestro blog Del canto y el tiempo, muchos de estos resultados presentados en el evento no han sido suficientes.

“Como Centro de Investigación, Cidmuc exhibe en su haber 43 años de trabajo, y sus resultados han contribuido a esclarecer muchos problemas de la música. Se ha ocupado de los problemas laborales de los músicos, de la fabricación de instrumentos musicales, de los problemas internos de las orquestas, de la historia pasada, y de lo que acontece en la actualidad.

Son muchos temas que penosamente, como muchas investigaciones, han quedado en los archivos.

“Felices estamos hoy de contar con nuestro presidente (Miguel Díaz-Canel) que impulsa la socialización de las investigaciones y su puesta en práctica, vuelco que se verá pronto en la esfera de las Ciencias Sociales donde pertenece el estudio de la música”.

– ¿Cómo se relacionan las instituciones musicales con Cubadisco y el Cidmuc?

“El centro siempre ha estado vinculado a Cubadisco. Los musicólogos han aportado al foro y han sido uno de sus actores principales en el ordenamiento y análisis de los procesos de la creación discográfica.

“Por eso, el Simposio efectivamente es la posibilidad de socializar, difundir y confrontar criterios entre expertos de la música; porque es un evento donde participan creadores, investigadores, periodistas, sociólogos, cartógrafos, historiadores, profesores, alumnos; no se queda solo dentro del gremio musicológico.

“Constituye un acontecimiento muy abarcador porque todos los saberes cuentan para llegar a la mejor verdad y propuestas de caminos a tomar. Realmente el encuentro resulta ecuménico y ha sido y es una escuela para todos”.

Alaín Amador Pardo

amss/Tomado de ACN

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