Tres décadas del Hubert de Blanck en la escena cubana

“Romeo y Julieta” forma parte de la producción Shakespeare estuvo aquí, que incluirá otros dos clásicos de ese autor. Foto: Archivo de la compañía

Una puesta en escena es más que el espectáculo acabado, concreto, que el espectador, desde su butaca, disfruta. Se imbrican con ese fin una serie de elementos que garantizan la calidad, una vez que se apagan las luces y se abre el telón. En ese trabajo continuo tiene vasta experiencia Fabricio Hernández Medina, director artístico, diseñador de iluminación, responsable de montaje técnico y actor de la compañía Hubert de Blanck, que en este 2021 celebra sus 30 años. 

“De nuestros maestros, que venían de Teatro Estudio, aprendimos a respetar al espectador. Cuando lo valoras –sobre todo en una sociedad como la nuestra, donde el público es altamente instruido–, se logra estar en la preferencia, dentro de un abanico bien amplio de opciones artísticas. Y, por otra parte, el respeto al propio teatro como manifestación; el no hacer concesiones de ningún tipo para usarlas como gancho; mantenernos fieles a lo aprendido, y escoger textos de gran calidad artística” son los baluartes que han guiado el ininterrumpido quehacer en el panorama escénico cubano. 

Para Fabricio Hernández, “más que importante, es imprescindible el hecho de que en el elenco del Hubert confluyan artistas de varias generaciones, es lo que garantiza, en gran medida, que se mantenga el legado, la poética, la estética, la manera de hacer y de asumir el teatro que defendemos”.

“Contento, entusiasmado”, pero no del todo satisfecho, el director artístico celebra este aniversario, “concentrado en el progreso” y aspirando a “perfeccionar” cada vez más el quehacer en la compañía. Una de las deudas que se ha de saldar es con el público juvenil: hacer funciones dirigidas a ese segmento. Además, se proponen “organizarse” más al interior, ganar en “eficiencia con los pocos recursos” que tienen, así como “convocar a otros actores y actrices para que trabajen en la compañía”. Y, por supuesto, perfeccionar cada puesta en escena.

La compleja situación epidemiológica que vivimos hoy no ha permitido que ese prestigioso grupo de las tablas cubanas comparta sus celebraciones con el público que lo sigue, sin embargo, han mudado su escenario hacia las redes sociales. A través de grupos de WhatsApp estudian, hacen los trabajos de mesa, premontajes, confrontan dudas y sugerencias, con vistas a las funciones que ofrecerán una vez que las condiciones sanitarias lo permitan; “el intercambio se hace difícil, pero no imposible”. También en las páginas de Facebook e Instagram de la compañía, y en las de sus integrantes, comparten videos de los actores, del público y de amigos del Hubert, quienes saludan el arribo a un nuevo año de vida artística.

“Estamos aquí, seguiremos trabajando. Aunque tenemos mucha historia y un pasado relevante, esta celebración no está centrada en la nostalgia, sino que queremos trabajar en un nuevo presente”, insiste quien es defensor del teatro clásico, pero que ha sabido abordarlo desde una perspectiva dinámica y contemporánea. 

Laura Mercedes Giráldez

amss/Tomado de Granma

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