Regalos de Augusto Blanca preguntan a las Humedades

Foto: Cortesía del entrevistado

Humedades, la nueva entrega discográfica de Augusto Blanca, está nominada en la presente Feria Internacional de la Música, Cubadisco 20-21. Sucede al CD Poblinas; donde el trovador hizo una especie de retrospectiva espiritual con sus recuerdos, lugares y personas.

-¿Cuál es el hilo conductor esencial de esta producción nominada en la categoría Nueva Trova?

“Siempre que me he enfrascado en un proyecto de grabación de un CD, me he propuesto estructurarlos escogiendo canciones que contengan un denominador común, un siglo que las relacione entre sí. Así sucedió en discos como Puñado de semillas (canciones dedicadas a niños que he conocido en Cuba y en otras latitudes), Luna Trovera (recreando la manera de hacer de los maestros trovadores que nos antecedieron), Este Árbol que sembramos (mayormente a dúos con trovadores de mi generación, a la manera de descarga informal) y Poblinas (canciones-estampas de recuerdos de mi niñez-adolescencia).

“En Humedades me propuse reunir un grupo de temas húmedos, o sea, el mar, los ríos, las lluvias, la nieve, las lágrimas. Casi todos son inéditos y algunos más antiguos, pero que guardaban estrecha relación. Estas diferentes humedades devienen canciones reflexivas, analógicas, especulativas, donde priman mis interrogantes respecto a estos tiempos difíciles y definitorios que estamos viviendo”.

– ¿Vuelve a ser Humedades una experiencia autobiográfica?

“Precisamente, como el ciclo temporal de este disco Humedades es bastante amplio, desde el primer tema que aparece –Canción del rocío, que la compuse cuando apenas tenía 23 años, en 1968, hasta el último corte, Regalo Diez (2011), es evidente que el camino ha dejado sus marcas y cicatrices profundas; pero también mucho amor, sueños, caídas, frustraciones, alegrías, lágrimas.

“Por fortuna, la vida me ha ‘regalado’ la dicha de poder compartir la carga con Rosy -mi compañera en todo- y yo sigo pensando que a pesar del lodo hay que continuar insistiendo. Pienso que no he cambiado mucho en cuanto a deseos de expresarme tal como pienso.

Me las he ingeniado para que mi guajirito asustado no se deje deslumbrar por brillos fatuos. Por supuesto, la vida misma va dándote ‘batacazos que te acalambran’ por momentos; pero siempre trato de que las amarguras no me echen a perder el dulce sabor de vivir en paz con mi conciencia.

“Eso sí, no puedo engañarme de que nuestra realidad actual no es la de los años 70, ya que la mala yerba cada vez crece más. De nosotros depende que demos paso a las nuevas semillas; que éstas germinen vigorosas; que el campo retome un verdor más sano y luminoso capaz de extinguir la mala yerba, las retorcidas raíces”.

Foto: Cortesía del entrevistado

– ¿Crees que tu éxito y reconocimiento musical hubiera sido igual si te hubieras decidido por pintar, exponer y vender tus obras?

“Mira, te voy a ser sincero: yo me siento realizado con lo que hago, disfruto hacer canciones (te diría que más que cantarlas); y me gusta pintar, porque cuando lo hago me sirve de ‘calentamiento’ para visualizar canciones que aún están en embriones.

De hecho, casi siempre hago ambas cosas a la vez, por ejemplo: los dibujos que estuve haciendo cuando compuse las canciones de mi CD Este Árbol que sembramos, los utilicé luego en el diseño de la carátula de este disco.

“Tengo muchos dibujos ahí, almacenados; pero no es mi intención ni exponerlos ni venderlos. Creo hay muchos y muy buenos pintores cubanos que tampoco exponen ni venden, teniendo talento. Ellos son los que deben tener espacios para exponer y vender. Te repito: pinto para visualizarme, corporizar de alguna manera mis canciones; como decía mi abuelo: ‘quien mucho abarca, poco aprieta’; y no quiero caer en eso”.

-Compite junto a su entrañable Lázaro García, la obra de Alberto Tosca, Santiago Feliú, Frank Delgado, Yaíma Orozco y Ray Fernández. ¿Te seducen los premios?

“Te puedo confesar, sin que me quede nada por dentro, que nunca me han interesado ni los concursos ni los premios. No acostumbro a hacer mi trabajo con estos objetivos. Para mí el mejor premio que puede recibir un creador es ver su obra terminada, la satisfacción de paternidad que esto significa y que tu creación le pueda ser de utilidad a alguien.

“Eso de los premios es relativo. A mí me han otorgado varios premios en Cubadisco; sin embargo, tales discos permanecen engavetados por ahí. Las Poblinas, por ejemplo, la Luna Trovera, por ahí están, calladitas en sus hermosos estuches. Claro, no te voy a decir que uno no se sienta muy halagado cuando es premiado por su trabajo, pero lo triste es que ahí queda todo.

“Este año estoy nominado junto a un grupo de trovadores, todos lo merecen. Sin embargo, en lo que a mí respecta, ya tengo mi premio: haber estado entre estos grandes troveros y amigos queridos. Lo demás es cuestión de gustos particulares de los jurados.

Nosotros seguiremos haciendo nuestras canciones, seguiremos siendo amigos independientemente de premios y distinciones”.

-A muchos la pandemia de la COVID-19 les ha servido para crear, y a otros para hacer un ejercicio de introspección bastante saludable. ¿Cómo ha sido este tiempo de confinamiento para Augusto?

“Realmente, aunque parezca una burrada esto que te voy a decir, la pandemia me ha servido de mucho: he organizado montones de gavetas interiores, he leído libros que por no tener tiempo andaban arrumbados, he escrito cientos de croniquitas que hacía años estaba por escribir… Además, he conversado -por teléfono o por email- con montones de amigos que tenía abandonados; he compuesto mucha música para teatro desde mi casa; en fin, he tenido tiempo para estar con mi familia, mi hijo, mi nuera, mis nietas por primera vez y ¡muchísimo tiempo!

“Sí, es terrible esta pandemia, pero creo que en general, cuando pase todo… ¡porque estoy seguro de que pasará!… volveremos a una nueva normalidad, más crecidos, más escarmentados, más humanos. Cuando nos volvamos a encontrar, el abrazo será más cálido, y las humedades de nuestras lágrimas resplandecerán al sol y se evaporarán. Estoy seguro de que seremos mejores personas”.

Alaín Amador Pardo

amss/Tomado de ACN

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