Día del Campesino

Foto: Ecured

En la plenitud de mayo le retoñan a los campos cubanos unos seres casi míticos, cómplices de la prisa en el empeño de desvanecer la madrugada antes de tiempo, servidores de la fecundidad y sabios gestores de la vida que se esconde en la simiente.

Están aquí, mereciendo la primavera que les llegó de manera diferente hace 62 años, al saberse dueños por primera vez de la tierra que labraban. Están aquí, adornando de sudor y reciedumbre el lugar donde mayo los colocó en la historia cuando le llegaba su día 17.

Están aquí, como imaginados por los pinceles de Víctor Manuel, Landaluce, Servando y Mariano; están con sus tonadas, sus gallos, su guitarra y su cosecha. Están aquí, reconociéndose el derecho a seguir procurando riquezas en cada palmo de terreno que les pertenece.

Mayo los trae en la memoria de Sabino Pupo y Niceto Pérez, y en la conquista agraria que Fidel firmó en La Plata. Mayo los devuelve de un pasado injusto y los pone a transitar hacia un mañana que no se deja conquistar muy fácilmente, pero confía en la entrega y el tesón del campesinado cubano.

Por eso el 17 de mayo es un día para el compromiso y el recuento. El compromiso con un futuro que sigue siendo una esperanza; el recuento de un pasado de penurias que le hace advertencias a la desmemoria, porque olvidar sería un descuido que no perdonaría jamás la historia.

Pero están aquí los campesinos cubanos adueñándose de mayo y reproduciendo en cada surco el provecho de la primavera conquistada hace 62 años. Aquí están con sus manos endurecidas del oficio de merecer la patria con la ofrenda de su sudor, sus tonadas, sus gallos, su guitarra y su cosecha.

amss

Impactos: 24

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

15 − 6 =