El bloqueo: una política contra la educación en Cuba

Foto: Ariel Ley Royero

Cuando el próximo 23 de junio Cuba exponga una vez más ante las Naciones Unidas (ONU) los inhumanos daños del bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra el pueblo cubano, el sector educativo otra vez encabezará la lista entre los más afectados por dicha política injerencista.

Y es que los estudiantes, los profesores y los centros educativos de todos los niveles de enseñanza de la Mayor de las Antillas constituyen el blanco de las carencias económicas y las limitaciones de intercambios académicos, de restricciones a tecnologías propias para el aprendizaje y el acceso a bibliografías especializadas, por solo mencionar algunas.

Durante el pasado año, marcado además por las afectaciones de la pandemia de la COVID-19, las numerosas regulaciones y disposiciones emitidas por el gobierno norteamericano contra la nación caribeña alcanzaron niveles de hostilidad sin precedentes, con la aplicación de 53 medidas en solo 365 días, lo que trajo consigo pérdidas millonarias para la economía nacional.

Al respecto, las demandas presentadas al amparo del Título III de la Ley Helms-Burton, el incremento de la persecución de las transacciones financieras y comerciales cubanas, la persecución e intimidación a las empresas que envían suministros de combustible a Cuba y la campaña de descrédito contra los programas de cooperación médica cubana, son algunos de los ejemplos más distintivos.

En el caso del sector educativo, entre el 1 de abril y el 31 de diciembre del 2020, la cifra de daños alcanza los 18 millones 978 mil 088 dólares, que incluyen déficit al intercambio científico, a la exportación de servicios, de bienes, a la producción de medios audiovisuales, entre otros.

Algunas cifras que ilustran estas pérdidas

La Editorial Pueblo y Educación, encargada de la impresión de libros para estudiantes y profesores, vio limitada su adquisición de papel y cartón para estos fines con daños que sobrepasan los 85 mil dólares y, como consecuencia de ello, dejaron de imprimirse tres millones 405 mil 355 textos.

La Empresa de Informática y Medios Audiovisuales para la Educación (Cinesoft), dejó de percibir ganancias de nueve millones 500 mil dólares en concepto de producción y comercialización de materiales educativos audiovisuales.

Las sanciones de la Ley Helms-Burton a la empresa mexicana Oneos costó al sistema educativo cubano seis millones 500 mil dólares destinados a proyectos de inversión extranjera.

En cuanto al mobiliario escolar de las bibliotecas, de seis mil 987 bibliotecas escolares, solo se ha podido atender el 5 % de las necesidades con el mobiliario especializado (estantes, catálogos, registros, etc.), debido a las restricciones de financiamiento.

Existen muchos ejemplos que evidencian las afectaciones del bloqueo económico, comercial y financiero estadounidense en relación a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TICs), como la restricción del acceso a sitios web y aplicaciones informáticas, entre ellos http://www.intel.com/ y http://www.vmware.com/

A pesar de tantas limitaciones y perjuicios, el gobierno cubano cada año destina una considerable cantidad de recursos financieros, materiales y humanos para garantizar el derecho a la educación, uno de los sectores priorizados para la máxima dirección del país desde el 1 de enero de 1959.

Mariley García Quintana

amss/Tomado de ACN

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