Los derroteros de José Julián Morejón

Un acercamiento a José Julián Morejón, joven percusionista, versátil e inquieto, formado en nuestras academias de arte.

Por/ Grisel Oquendo  


Los derroteros de José Julián Morejón
Foto de Internet

Conocido en la música popular como JJ, el músico inició profesionalmente  en la canción con la intérprete  Ivette Cepeda y su grupo, años más tarde el Premio Nacional de la música Bobby Carcasés le dio la oportunidad de realizar sus primeras incursiones en el jazz, y despertó así  su potencial creativo. Luego agrupaciones populares como  El Niño y la Verdad y Orlando Valle Maraca, también solicitaron su colaboración hasta llegar a la orquesta de Isacc Delgado en el año 2013,  todo un sueño para el joven percusionista.

¿Cómo  recibes la invitación del maestro Isacc Delgado?

Fue muy  bueno para mí,  a  la vez que me incorporo a la orquesta se abrió más el espectro,  comencé a trabajar más mi carrera como músico solista,  tratando de  tocar un poco más de jazz, ser más  integral y compartir con destacadas figuras del panorama  musical contemporáneo: Alexis Boch,  Ruy López Nussa y la Academia, Eduardo Sandoval, Alejandro Falcón, entre otros. La orquesta de Isaac me ha hecho crecer profesionalmente  y darme la oportunidad de grabar con otros artistas, Hayla María Mompie, Will Campa, Orlando Valle y la señora Aimé Nuviola que me dio la posibilidad de grabar el disco ganador del Grammy, en los estudios Abdala  con la producción de Roniel Alfonso, un fonograma con una energía brutal desde la primera nota que se tocó

Después participé en la grabación del disco de Isaac Delgado Made in Habana, lo que para mí   fue una bendición,  un disco de timba  y salsa que me permitió moverme por varias zonas, a raíz de un espectáculo titulado: Salsa mambo y chachacha,  donde los percusionistas Edgar Martínez Ochoa,  Eduardito Ramos y yo  nos dimos a la tarea de crear el proyecto Más con menos. Es un grupo bastante moderno y con otra visión, que facilitó protagonismo a la percusión y rompió con  las pautas, no era solamente hacer una marcha, sino demostrar hasta qué punto puede llegar la interacción con el percusionista, cómo se ensamblan  los ritmos y las cadencias,  de manera que los tiempos sean exactos, vistosos, para que a la gente le guste. La idea era formar un engrane serio con horas de estudio y dedicación. Tristemente, por cosas de trabajo y compromisos profesionales, no pudimos seguir en Más con Menos  pero aún se mantiene con jóvenes muy talentosos.

Llevo  8 años con Isaac Delgado y su grupo, tocando arreglos de Joaquín Betancourt, Juan Manuel Ceruto, Alain Pérez, que en mi opinión, son los mejores arreglistas de música popular. Para mí, estar en el escenario es lo más importante,  tocar jazz o música popular bailable, todos los momentos son significativos  siempre voy con la misma disposición, en la orquesta decimos siempre antes de tocar: … «A mí hay que matarme en el escenario».  

Es una muestra de los años de estudio, dedicación y el sacrificio de los padres. Tengo que decir que a mis padres les encanta la música y  mi hermano es un excelente músico radicado en Dinamarca, mi bisabuelo  José Ajo, conocido popularmente como Pepe Ajo, también fue un gran músico  y revolucionó el órgano oriental. Todo esto te compromete a ser mejor cada día.

¿El son cubano para José Julián?

El son ya viene en mi ADN, y como dice la canción… para el alma divertir. Es el género más famoso de la música cubana, se ha tocado en los cinco continentes, tu tocas un son  y la gente se saben los coros, conocen la Guantanamera, el Chan chan, Arsenio y cuando un género trasciende fronteras con tanta fuerza, me atrevería a decir es porque  lleva la fuerza del cubano en la canción, el tumbao del tres, el repique del bongó, las letras siempre picantes que habla de nosotros  y gracias a eso sigue vivo.

Cuando uno sale de Cuba se da cuenta de lo que representa el son. Enseguida el público conoce los montunos, te piden canciones, es una experiencia espectacular, Arsenio  Rodríguez, Lilí Martínez, Chapotín, Benny Moré, Pérez Prado, para mí  ellos son las bases del son, sin los grandes, la música cubana no tuviera el valor que tiene en el mundo.

De la percusión, ¿qué te cautiva? 

Me gusta mucho la producción musical en la percusión,  que haya un ensamble rítmico y acompañamiento vistoso con nivel técnico alto. Descargar al máximo e ir un poco más allá de lo que existe a la hora de grabar, soy de las personas perfeccionistas e inconforme, quiero que todo me quede perfecto aunque no exista la perfección. En la producción musical, hace poco trabajé en un disco espectacular con la tresera  cubana Yarima Blanco y  exploramos cosas modernas dentro del son.

Probamos diseños rítmicos de marcha, cambiar tiempos y compases,  sin perder el paso a la hora de movernos. Siempre que voy a hacer un diseño, lo bailo primero aunque esté complicado  o virtuoso,  tratamos de no perder la esencia para que el bailador lo disfrute también y eso en la producción ayuda mucho.

¿En qué proyecto trabajas en la actualidad?

Estoy trabajando en casa  mucho porque quisiera, en un futuro, hacer mi  propio disco, que recoja todo lo que he vivido en la música, hacer un recuento y ponerlo en  una placa, donde la percusión no solo sea ritmo,  sino también melodía, música, armonía. Voy a tratar de llevar la percusión a un plano armónico, dedicándole tiempo, creo que se puede lograr, recibiendo críticas e información de jóvenes  y consagrados como Efraín Chivas (Pacho) joven pianista de los Van Van, excelente músico joven, el maestro Juset Díaz director musical de la orquesta Isaac Delgado y  el maestro Germán Velazco. Quiero pasar por todas las aristas, música clásica, popular, hasta llegar a la urbana. Eso para mí es muy importante.

¿Por qué experimentas también la música alternativa?

Tocar la música alternativa da la posibilidad de liberar el alma y que fluya la energía. En éste estilo interviene la timba, la rumba, el jazz, entre otros géneros cubanos y foráneos,  es como hacer world music, te saca de la línea que normalmente haces y te abre a  otras  sonoridades de  Brasil, Perú, la percusión israelita, el flamenco. Es un afluente de energías que convergen entre sí  como un todo único, la vives y la gozas.

José Julián Pérez Morejón (JJ) , considerado un talento cubano, suma también a todas sus experiencias profesionales la pedagogía,  como miembro de la nueva cátedra Moisés Simons  en la Escuela Nacional de Música. El destacado artista lleva la  percusión a mayores derroteros en la música  cubana, una de las grandes manifestaciones de la cultura nacional.

odh/Tomado de Radio cadena Habana 

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