Hombres de monte y ciudad

Foto: Marjoris López Abad

Diosdado, Adolfo y Enrique son, además de vecinos, destacados agricultores en La Coronela, La Lisa; donde hace más de cinco años cultivan su pedacito de tierra y la gente del barrio lo agradece.

En pequeñas parcelas que fueron ociosas obtienen más de 10 variedades de productos; incluidos los vegetales y hortalizas; frutas; plantas medicinales, ornamentales y aromáticas de gran demanda, como el ajo de montaña o puerro, bien recibido en este período ante la carencia del ajo y su elevado precio.

Estos tres hombres, de entre 65 y 75 años de edad, han logrado a la vista de los inquilinos de los edificios de los alrededores, labrar con amor la tierra y obtener el quimbombó, rábano, remolacha, tomate, maíz y plantas aromáticas y medicinales como el romero, la albahaca y el orégano.

También aplican la lombricultura para la obtención de abono orgánico con desechos de alimentos en virtud de garantizar seguridad y calidad de sus productos.

En el surco están desde el amanecer. Para ellos no hay imposibles. Como Adolfo, que no cree en artritis reumatoide y ahora confiesa agradecerle a esa labor el alivio o casi cura de la enfermedad; ni Enrique, en las 75 primaveras que lleva en sus costillas; ni Diosdado, el más joven, en los fuertes rayos del Sol y los retos propios de la actividad agrícola.

En los vecinos nace a diario la gratitud de tenerlos, contar con el fruto de sus desvelos por la tierra y el ejemplo de crecimiento humano para las nuevas generaciones que ya se inspiran y descubren cerca otros pedacitos ociosos en la ciudad.

Foto: Marjoris López Abad
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