Poner el hombro, y el actuar responsable

Foto: Endrys Correa Vaillant

Aunque ni se parezcan al azote desolador de otros países los números que escribe por estos días la incidencia de la COVID-19 en Cuba, no se apagan las alarmas del enfrentamiento al virus.

Es cierto que, a la par, se multiplican por miles cada día los brazos en que se inyectan –aún en prueba– las dosis de la esperanza que nos permitió la ciencia nuestra; pero ni este entusiasmo grande nos concede licencias para el descuido.

“No basta con poner el hombro. Hay que poner actuación responsable. Por el bien de nuestras familias y de la Patria: distanciamiento, higiene y mascarillas”; escribió en Twitter, como una indicación, el presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, ante las altas cifras de contagios que reporta el país, con marcado énfasis en La Habana.

Las razones para la exhortación son más que justificadas. Nadie puede quedar impasible ante el incremento del riesgo; y del peligro que implica que enfermen niños, jóvenes, ancianos, siempre los más vulnerables; aunque ya se sabe que esta enfermedad invisible puede atacar con igual fuerza a cualquiera, y sus estragos son igual de peligrosos para todos.

La responsabilidad y la disciplina continúan siendo los antídotos más eficaces con que cuenta la nación para contrarrestar al mortal virus.

Freddy Pérez Cabrera

amss/Tomado de Granma

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