Colorín colorado, Dora Alonso ha regresado

Foto: Cortesía del entrevistado

La programación de verano del Canal Cubavisión prevé, entre sus estrenos más esperados, el seriado infantil de nueve capítulos Entre el Naranjal y el Cielo, un acercamiento a la obra de la excelsa escritora cubana Dora Alonso (1910-2001).

De manera tradicional los títeres en la televisión han tenido una presencia importante; incluso la obra de la creadora de Pelusín del Monte está considerada un clásico de la literatura infantil en Cuba; por eso reviste mayor trascendencia la apuesta, enfocada hacia el niño contemporáneo.

Su realizador, José Antonio López Díaz, comentó en exclusiva a la Agencia Cubana de Noticias que los títeres, de una forma u otra, se han mantenido presentes en la programación infantil de la Televisión Cubana; ya sea acompañando a presentadores o como parte de diferentes espacios habituales de un corte más dramatizado.

Foto: Cortesía del entrevistado

En este caso, el seriado infantil Entre el naranjal y el cielo, -idea original de Rafael Pérez Insua- retoma una producción completamente hecha con títeres, donde se cuentan las aventuras de los Colorines que narrara Dora Alonso en su libro El cochero azul, destacó.

López Díaz agregó que los pequeños no disfrutarán solo con las historias que aparecen en el clásico libro; sino además “en cada capítulo hay siempre enlaces con la poesía o las adivinanzas que podemos encontrar en otro de sus libros que es precisamente Entre el naranjal y el cielo“.

Al referirse a la producción de este seriado infantil, el realizador señaló que fue compleja; asumida por Ricardo Blanco Martínez como productor general.

Hay que destacar la decisión del empleo de títeres parlantes con varillas para los personajes principales, y la incorporación de un grupo de personajes secundarios con otra visualidad y confeccionados mediante el tejido a crochet; de ellos algunos de varillas y otros de guante, explicó.

Para esto, dos talentosos jóvenes se enfrentaron por primera vez a este tipo de trabajo; ya que la confección de títeres a partir de la citada técnica de tejido constituyó todo un reto.

Asimismo, el trabajo de arte también traía sus retos en cuanto al diseño escenográfico, pues dentro del concepto siempre quise manejar el trabajo con varias capas de ficción que convivieran armónicamente y que permitieran diferenciarse, señaló el director del novedoso programa.

Foto: Cortesía del entrevistado

Significó además, que todo el universo de la casa de la familia Colorín y el naranjal, se construyó de forma realista, con elementos volumétricos y espacios y ambientaciones funcionales; mientras que sus recuerdos y aventuras se trabajaron con escenografías a base de elementos planos.

Un impecable trabajo fotográfico para generar ambientes verosímiles como el día, la noche y la lluvia, sumado al uso de significativos momentos musicales, llegan a un montaje escénico que no dejará indiferentes a los pequeños destinatarios.

Otro de los retos, destacó, fue la sincronización de las voces de los personajes con sus manipuladores; ya que a excepción de los roles de Azulín y Azulosa, el resto fue asumido por dos en cada caso.

Producida por los Estudios de Animación de Cubavisión, y musicalmente por Kiki Corona, el seriado infantil está pensado desde una familia cubana como tantas.

De hecho, los hilos se mueven desde la idea de que todos los miembros de la familia conspiran en el juego dramático para hacer realidad los sueños y los recuerdos de estas aventuras. Ideas siempre hay muchas, y Entre el naranjal y el cielo, aún se esconden historias por contar, concluyó José Antonio López Díaz.

Alaín Amador Pardo

amss/Tomado de ACN

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