La baja percepción de riesgo es un verdadero peligro

La cuarentena modificada se aplica con rigor en todas las áreas donde se ha diagnosticado un caso positivo. Foto: Archivo de Granma

Hay que atender con responsabilidad los números que Cuba está dando: al cierre del mes de marzo, el promedio de casos positivos a la COVID-19 -por día- fue de 829, cifra superior en un 0.9 % a la que arrojó febrero, cuyo promedio diario fue de 821 casos.

Abril, en sus inicios, ha mostrado un promedio diario de casos positivos que alcanza la cifra de mil 089, lo cual representa el aumento en un 31.4 % con relación al cierre de marzo.

Los datos, como para disparar toda percepción de riesgo, fueron ofrecidos por el ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, durante la reunión del Grupo temporal de trabajo para la prevención y control de la COVID-19; la cual estuvo encabezada por el presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez; el segundo secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, José Ramón Machado Ventura, y el primer ministro, Manuel Marrero Cruz.

En el encuentro, el titular de Salud Pública detalló que los mayores niveles de transmisión, en el mes en curso, pertenecen a las provincias La Habana (con un promedio diario de 561 casos), Matanzas (con 103), Granma (con 94), Santiago de Cuba (con 73), Sancti Spíritus (con 56), y Pinar del Río (con 42). Son esos territorios los que concentran el 85 % de los casos diagnosticados a lo largo del país.

Si la lupa se lleva a un tramo más corto de tiempo se sabrá –como informó en la reunión de trabajo José Ángel Portal Miranda– que en la semana recién concluida se produjo un aumento (en un 22.6 %) de los casos positivos al nuevo coronavirus, en relación con la semana anterior.

Mediante videoconferencia que permitió el intercambio de la dirección del país con las provincias, ofrecieron detalles sobre la situación epidemiológica del territorio las autoridades de Pinar del Río –que retrocede en el control de transmisión de la epidemia–; La Habana, Matanzas, Sancti Spíritus, Granma –todas en retroceso–, y Santiago de Cuba que mantiene una compleja situación.

Sobre la capital del país, el gobernador de La Habana, Reinaldo García Zapata, dijo que a partir del análisis realizado el pasado sábado, en la reunión del Grupo de trabajo, se han puesto en práctica nuevas medidas con miras a controlar la transmisión.

García Zapata afirmó que, en opinión de las autoridades de la provincia, los lugares donde se está generando mayor transmisión de la COVID-19 son los hogares con aislamiento domiciliario, y los centros de trabajo. Sobre este último escenario, dijo que la indisciplina e incumplimiento de los protocolos sanitarios, el exceso de trabajadores en los lugares, y la información no oportuna de casos positivos, han creado una situación compleja.

El Gobernador de La Habana hizo referencia al valor de las encuestas epidemiológicas a realizar en cada centro de trabajo; pues en el caso de la capital hay entidades cuyos integrantes pertenecen a varios municipios, lo que habla de la pertinencia de un minucioso estudio, el cual no descarte informar de inmediato a las comunidades a las que pertenezcan los trabajadores que sean identificados como positivos o sospechosos de tener la COVID-19.

Aumentar la eficiencia en el ingreso domiciliario, potenciar hasta donde sea posible el trabajo a distancia, pensar incluso en el cierre de las instituciones donde haya casos positivos, fueron otras de las ideas compartidas por el Gobernador de La Habana.

En el caso del escenario de la comunidad, García Zapata hizo referencia a la incorporación de los estudiantes de quinto año de Medicina a los consultorios del médico de la familia, los cuales reforzarán la labor epidemiológica con visitas permanentes a los hogares donde haya casos aislados por cuenta de la enfermedad.

Por su parte, el primer ministro, Manuel Marrero Cruz, expresó: “Tenemos la percepción de que la batalla la vamos a ganar en la medida en que garanticemos el cumplimiento estricto de las medidas y de los protocolos que están establecidos, independientemente de que se puedan aplicar nuevas medidas”.

En el caso de La Habana –apuntó–, ante el hecho de no poder aislar en instituciones estatales a los contactos de los casos positivos, ni a los contactos de los contactos, “no queda más remedio que proponer un grupo de acciones muy concretas y restrictivas para el aislamiento domiciliario, donde habrá que coordinarlo todo con los factores de la comunidad”.

Marrero Cruz alertó en torno a que, a pesar de la actual situación epidemiológica, se aprecia que todavía las personas se conducen con confianza y con una movilidad que no se corresponde con el peligro real que la enfermedad representa.

Alina Perera Robbio 

amss/Tomado de Granma

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