De nuevo Blanco en la final de la pelota cubana

En el primer juego de la gran final de la 60 Serie Nacional, ante Matanzas, el lanzador conocido como el cañón de Yara volvió a descargar su poderosa artillería de lanzamientos durante ocho entradas, para guiar a los Alazanes a la importantísima primera victoria en el cotejo por el título de la pelota cubana

Por/Oscar Sánchez Serra 

La gran final debe extenderse a seis o siete juegos. Foto: Ismael Batista Ramírez

En la actual postemporada hemos tenido grandes momentos, jugadas a la defensa que han definido partidos, batazos claves y mucha entrega. Pero si sube Lázaro Blanco a la lomita, todos los reflectores de la escena van sobre él, porque cuando se encarama en el montículo, Granma no pierde.

Lázaro Blanco, pitcher granmense Foto de Internet

En el primer juego de la gran final de la 60 Serie Nacional, ante Matanzas, el cañón de Yara volvió a descargar su poderosa artillería de lanzamientos durante ocho entradas, para guiar a los Alazanes a la importantísima primera victoria en el cotejo por el título de la pelota cubana.

Solo cuatro jits, incluyendo los jonrones de Yadil Mujica y Aníbal Medina, responsables de las únicas anotaciones rivales, tres ponches y un solo boleto fue todo lo que toleró el derecho granmense a los campeones defensores. Esa labor le permitió su quinto triunfo consecutivo en los play off de la presente campaña.

Su dominio en las victorias de su equipo se resume en una excelente hoja de efectividad. En los cinco duelos en los que ha tenido la responsabilidad, Blanco ha lanzado 37,1 entradas, con 25 jits permitidos, es decir, seis indiscutibles por juego de nueve innings, y solo ha otorgado siete boletos, a 1,7 por desafío. Ante tal solvencia, todos sus adversarios han sido subyugados, y así lo vio el mentor yumurino Armando Ferrer.

«La baja ofensiva de nuestro equipo no tiene nada que ver con este nuevo receso en espera de que el contrario se recuperara de sus casos de la covid-19, y sí con el trabajo desplegado por Lázaro Blanco, uno de los mejores lanzadores de Cuba. Esa fue la clave de este partido, no otra».

Ferrer también valoró la jugada en el quinto episodio, cuando una vez más el brazo del jardinero derecho Alexquemer Sánchez congeló a otro corredor en tercera base. El misil dejó perplejo a William Luis, quien fue enviado a la banca, «porque no obedeció la indicación del coach de que se deslizara. Sí, pudo influir, sobre todo, en un choque tan cerrado como este», pero insisto en que Blanco fue una barrera infranqueable.

Cuando se dice que fue un partido digno de una final es porque, al detenernos en el resumen estadístico del cocodrilo zurdo Yoanni Yera, es difícil pensar en que fuera el perdedor. Un pitcher que en ocho capítulos permita cinco jits, ponche a 11 y solo regale una base por bolas, hizo todo para ganar.

Sin embargo, en la quinta entrada, aceptó dos de esos incogibles, por demás extrabases ambos, y dio esa única transferencia para que Osvaldo Abreu le pegara triple impulsor de las dos decisivas.

Al otro lado del mundo, el alazán mayor, Alfredo Despaigne, entraba en la historia del béisbol japonés al disparar jonrón en aquella liga, su número 161, con el que se convirtió en el cubano de más cuadrangulares en ese béisbol. Sobre él, Lázaro Blanco reveló que «antes de este partido nos llamó y nos dijo: “Estaré pendiente al juego, dándoles todo mi apoyo. No importa el resultado, sino que hagamos las cosas bien. Hay Alazanes para rato, sé que tendrán una gran jornada”».

Para hoy, el mentor oriental, Carlos Martí, anunció al zurdo Leandro Martínez, mientras los Cocodrilos dependerán de Noelvis Entenza.

odh/Tomado de Granma

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