Historia de Leones: Carlos Tabares

Campeón cinco veces con los Industriales; atesora tres medallas de oro obtenidas en campeonatos mundiales, una en Juegos Panamericanos y otra en las olimpiadas de Atenas 2004

Por/Boris Luis Cabrera

Historia de Leones: Carlos Tabares
Foto: Boris Luis Cabrera Acosta

No hay estadística capaz de medir la entrega, el empuje, la picardía, y el liderazgo dentro de un terreno de béisbol. Si en algún momento la tecnología pudiera compilarlas, Carlos Tabares, sin la menor duda, estaría bien alto en los listados.

Este León legítimo que dejó un archivo extenso de jugadas espectaculares en la pradera central a su paso por 25 temporadas en Series Nacionales -17 de ellas portando los gloriosos grados de capitán- fue campeón cinco veces con los Industriales y guarda en sus vitrinas tres medallas de oro ganadas en campeonatos mundiales, una en Juegos Panamericanos y otra en las olimpiadas de Atenas 2004.

Gimnasta en sus primeros años de vida, debutó en los campeonatos de casa con apenas 17 años y trajo al terreno de juego las habilidades adquiridas en ese deporte: agilidad, reacciones felinas, elasticidad y concentración.

Excelente tocador de pelotas, “estafador” de bases y habilidoso en la caja de bateo, el mítico número 56 de la capital participó en 1 760 partidos durante su carrera en campañas nacionales, conectó 1 956 imparables con 102 bambinazos incluidos, trajo para el plato 815 carreras y exhibió un promedio ofensivo de 307, para asegurarse así un puesto entre los ídolos históricos del equipo capitalino.

Por su capacidad de observación y ausencia de nervios en los momentos cruciales de los partidos siempre fue un bateador oportuno y un motivo de inspiración para sus compañeros de equipo. En 19 postemporadas pegó 191 inatrapables, entre ellos 27 dobles, nueve triples, y 15 cuadrangulares, remolcó 88 carreras y promedió para 301 de average; todo un baluarte ofensivo para su escuadra.

Su famosa frase de “vamos a dejar la piel en el terreno” pronunciada días antes de la participación de Cuba en el Primer Clásico Mundial de Béisbol, fue motivo de inspiración para que la selección cubana lograra un meritorio segundo lugar, en lo que se considera una de las mejores actuaciones de un equipo nacional en la vasta historia del béisbol cubano.

El también conocido como “El lince giraldillo”, despedido hace más de tres años del deporte activo por una afición delirante que colmó los graderíos del estadio Latinoamericano en una emotiva ceremonia, trabaja hoy en el desarrollo de jóvenes figuras y es uno de los fuertes candidatos para dirigir a Industriales en un futuro cercano, deseo que ha expresado en varias entrevistas.

odh/Tomado de Tribuna de La Habana

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