Plaza de la Revolución acogerá estudio de manifestaciones neurológicas provocadas por la COVID-19

El Dr. Joel Victor Gutiérrez Gil, jefe del departamento de Neurofisiología del Instituto de Neurología y Neurocirugía. Foto: Omara García Mederos

El Instituto de Neurología y Neurocirugía “Dr. Rafael Estrada González” (INN) prevé iniciar en los próximos días un estudio de pesquisaje de manifestaciones neurológicas asociadas a la pandemia de la COVID-19, en pacientes recuperados del capitalino municipio Plaza de la Revolución.

El Doctor en Ciencias Médicas Joel Gutiérrez Gil, presidente del Consejo Científico de Neurofisiología Clínica del INN, explicó que se evaluará en qué porcentaje de los pacientes con la enfermedad aparecen manifestaciones neurológicas, su intensidad y su posible persistencia como secuelas.

La pesquisa se desarrollará a través de una encuesta, creada en forma de aplicación móvil por el Departamento de Cibernética del Centro de Neurociencias de Cuba (Cneuro).

Unos 15 especialistas, entre neurólogos, psiquiatras y neuropsicólogos, aplicarán dicha encuesta diseñada en un lenguaje comprensible por los pacientes; y que permite, mediante preguntas, precisar la existencia de alteraciones en el funcionamiento del sistema nervioso central y periférico, detalló el experto.

Esta herramienta evaluará la aparición de síntomas muy frecuentes como el dolor de cabeza y la pérdida del olfato; y otras como las alteraciones visuales y del sistema nervioso autónomo, menos exploradas.

Gutiérrez Gil precisó que se visitará el domicilio de los pacientes para realizarles la encuesta de forma retrospectiva, y esa información se colocará en una base de datos a nivel nacional.

Subrayó que se excluirán del estudio aquellos sujetos con manifestaciones neurológicas anteriores a la infección con el SARS-CoV-2.

El Dr. Joel Victor Gutiérrez Gil, jefe del departamento de Neurofisiología del Instituto de Neurología y Neurocirugía. Foto: Omara García Mederos

Una vez identificadas las alteraciones neurológicas, precisó el especialista, a los afectados se les realizarán otras pruebas para caracterizar con mayor detalles la severidad y el curso evolutivo de tales daños.

Por ejemplo, a los pacientes con dolor de cabeza persistente en la etapa post-COVID-19 se les harán exámenes clínicos y complementarios para definir las características del padecimiento y sus posibles causas, refirió el doctor.

El también profesor titular e investigador destacó que esta investigación tiene la ventaja de analizar cómo han evolucionado las alteraciones neurológicas post-COVID-19 durante un periodo de tiempo de varios meses y hasta un año, en algunos casos.

Durante el 2020 el INN también participó en un estudio con Cneuro, en el cual, además de la encuesta, se exploró la actividad eléctrica cerebral a través de electroencefalografía, y la aplicación de un cuestionario para determinar alteraciones psiquiátricas relacionadas con la COVID-19.

En esa investigación participaron 87 convalecientes y un grupo de control de 50 individuos sanos, sospechosos de padecer el coronavirus; pero en quienes el estudio de PCR fue negativo.

Estos sujetos denominados controles normales poseían características similares a los convalecientes, en cuanto a edad y género; y también se les aplicó la misma evaluación que a los recuperados del SARS-CoV-2, precisó Gutiérrez Gil.

Demostró la investigación que las alteraciones neurológicas más comúnmente asociadas al coronavirus son el dolor de cabeza, las alteraciones del gusto y el olfato, la fatiga crónica (que en ocasiones puede impedir realizar las acciones de la vida diaria), las diarreas y las arritmias cardíacas, afirmó el académico cubano.

También se encontró una alta incidencia de daños visuales, pues hasta un 20 por ciento reportó disminución de la agudeza visual y el 30 por ciento tuvo mareos relacionados con la infección.

Insistió el doctor en que algunas de estas alteraciones neurológicas se presentaron en individuos que padecieron variantes muy leves, incluso completamente asintomáticas a la COVID-19.

Pesquisa aplicada por el departamento de Neurofisiología del Instituto de Neurología y Neurocirugía, a pacientes recuperados de la COVID-19, en La Habana. Foto: Omara García Mederos

La mayor parte de las investigaciones desarrolladas en otros países incluyen pacientes que padecieron estadios graves y críticos de la enfermedad, pues son quienes acuden a los hospitales; sin embargo, los pacientes con formas graves representan solo un bajo porcentaje del total de sujetos afectados, señaló Gutiérrez Gil.

El protocolo cubano incluye la hospitalización y seguimiento de todos los positivos al virus, lo cual nos permite evaluar también a los pacientes con formas leves o moderadas de la enfermedad, quienes constituyen el grupo mayoritario, lo que a su vez nos brinda un diagnóstico más integral de la enfermedad, acotó.

Esta particularidad quizás pudiera explicar por qué en el estudio cubano se muestra una menor incidencia de manifestaciones neurológicas en comparación con los realizados en otros países, comentó el neurofisiólogo.

Asimismo, expresó que otros factores pudieran ser una menor vulnerabilidad de la población a padecer manifestaciones neurológicas post-COVID-19 y la aplicación de un protocolo de tratamiento temprano para todos los pacientes.

El especialista puntualizó que las manifestaciones neurológicas residuales de la pandemia pueden ser inmediatas, en las semanas siguientes a la enfermedad; y a largo plazo, hasta años después, pero aún estas no se conocen.

Sheila Noda Alonso

amss/Tomada de ACN

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