Defendamos, entre todos, la Vida

Foto: Granma

La baja percepción de riesgo en la población continúa siendo un problema en la lucha por frenar la transmisión de la COVID-19.

Sin conciencia, disciplina y responsabilidad ciudadana en el cumplimiento de los protocolos de bioseguridad, se dilata el combate contra microscópico enemigo; amén de los esfuerzos y los recursos empleados para poner fin a la epidemia.

Increíble y asombroso para muchos que un país pequeño como Cuba, de escasos recursos y economía menguada por la crisis sanitaria y el reforzado bloqueo de Estados Unidos, disponga de cinco candidatos vacunales para inmunizar a toda su población y contribuir también con otras naciones.

A poco ya de lograrse lo que todos esperamos para la vuelta a la normalidad, o (como ya se conoce) a la nueva normalidad, no significa que descuidemos las disposiciones de nuestro Gobierno y de Salud Pública, implementadas contra la COVID-19. Todo lo contrario. Debemos ser más estrictos con las medidas, incluso luego de la primera inyección; pues con la dosis inicial no se garantiza la protección total ante la enfermedad causada por el virus SARS CoV-2. Lo han explicado muchas veces los científicos.

Por tanto, no queda otra que elevar la percepción de riesgo. No confiarnos; cuidar a nuestra familia, a los más vulnerables; y con disciplina y responsabilidad, vencer al invisible enemigo que, de contagiarnos, deja secuelas y sufrimientos con la pérdida de un ser querido.

Defendamos, entre todos, la vida.

amss

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