Mujeres de acero y miel: secretos de Marlys

Marlys Hernández Magdariaga. Foto: Ricardo Gómez.

Hay encuentros que le dan aliento a la vida. Que la empujan a desafiar infortunios, a conquistar. Así sucede cuando estás junto a ella y te cuenta acerca de los tres años en cama, de las disímiles operaciones en una pierna, luego del trágico accidente que sufrió a pocos meses de graduada, en el 2009, cuando sólo tenía 22 años e iniciaba su vida laboral en la Fuerzas Armadas Revolucionarias.

A partir de allí, Marlys Hernández Magdariaga dice que tuvo que aprender a vivir. Hay instantes que te cambian el rumbo.

Aún es joven, muy joven. Tiene esa piel mestiza que habla de Cuba y una sonrisa que ahora oculta un nasobuco hecho con delicadeza y que combina con su blusa naranja.

Estuvo mucho tiempo ingresada, luego en una silla de ruedas; y gracias al trabajo de fisioterapeutas, médicos, técnicos y la ayuda irreemplazable de Irma, su mamá, y sus seres queridos, hoy sólo depende de una muleta.

Empezó a caminar al principio hasta la Fiscalía de Playa con un andador, pero sobre todo a partir de voluntad, constancia, esfuerzo…

Marlys lleva cinco años laborando en la Fiscalía Provincial de La Habana, en el Departamento de Atención al Ciudadano. Allí atiende quejas e inconformidades que tienen que ver con temas de vivienda, civiles, penales, laborales…

“Nosotros le damos a quienes llegan una orientación jurídica de acuerdo a sus pretensiones. Muchos traen las inconformidades o dudas por escrito. Investigamos el asunto y la respuesta es personal”.

Comenta que todos los días deben prepararse en diferentes materias y estar atentos a las más actuales legislaciones. A veces hay que revisar procesos complejos. Siempre cuenta con el apoyo de sus colegas.

La muchacha habla de una forma natural, con voz cálida y pausada, sobre las múltiples operaciones a las que fue sometida. Explica que aún le faltan unas cuantas, porque seguro logrará imponerse y caminar sin ningún sustento, como desea.

“Vas a ver… voy a mejorar mi calidad de vida grandemente”, me dice… Y es cuando quedas sin preguntas, asombrado ante el optimismo de esta chica que oculta unos ojos pardos tras sus lentes; pero sobre todo, esconde secretos de vida de mujeres de acero y miel.

amss

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