Ante Covid-19: disciplina y responsabilidad ciudadana

La percepción de riesgo de nuestra población ante la Covid-19 ha disminuido, sin duda.

No se aprecia ya, como en los primeros meses de aparición del nuevo coronavirus en el mundo, el temor y la angustia por las tristes y desesperanzadoras noticias que llegaban del otro lado de nuestro hemisferio.

Espeluznantes las escenas mostradas por televisoras de los países impactados entonces, por desconocido e invisible enemigo que hizo colapsar los sistemas sanitarios de naciones desarrolladas y puso en evidencia su vulnerabilidad.

Con los primeros casos diagnosticados en Cuba, creció el miedo al contagio, el interés por conocer las medidas más efectivas para cuidarse y también la preocupación de todos por la capacidad de enfrentamiento del país a la pandemia, bajo el recrudecido asedio del imperio estadounidense.

Demostramos, con el esfuerzo, colaboración y solidaridad del pueblo, el concurso de la ciencia y la innovación, liderados por el Gobierno revolucionario, que Cuba salva vidas y con altruismo, desinterés y amor, coopera igualmente, en el combate contra la Covid-19 fuera de fronteras.

Foto de Inés M. MirandaControl de foco en circunscripción del Consejo Popular Las Cañas, en el municipio Cerro

Los resultados se hicieron evidentes, no sin tesón y sacrificios, en primer lugar de quienes estuvieron, y fueron muchos, venciendo a la muerte y poniendo en riesgo sus propias vidas.

Asimismo, de los hombres y mujeres que sustentaron desde sus puestos laborales, servicios y producciones imprescindibles, mientras gran parte de la población estaba en confinamiento obligatorio como medida preventiva y de control, y la mayoría llevó a cabo de manera disciplinada.

Decrecían los números de casos positivos, los de terapia intensiva, los hospitalizados, se perfeccionaba el protocolo de tratamiento a los enfermos y se reconocía internacionalmente los resultados del país en el control y prevención de la pandemia.

En fin, se ganaba el combate de manera sostenida contra el virus SARS CoV-2 y Cuba trabajaba en sus candidatos vacunales, logro admirable para un país del llamado Tercer Mundo, que también busca su soberanía en ese campo y con ello ayudar a otros pueblos.

La salida de la etapa epidémica y el tránsito por distintas fases de camino a la nueva normalidad llegó, de acuerdo con los indicadores de cada territorio.

Comenzó con el tiempo el exceso de confianza y, con ello, a disminuir la percepción de riesgo ante la Covid-19, según mi apreciación; no obstante, la advertencia de las máximas autoridades gubernamentales, de Salud Pública y de los pronósticos matemáticos.

Las indisciplinas tomaron fuerza, al igual que la irresponsabilidad individual, colectiva e institucional; se resquebrajaron los protocolos de bioseguridad, también la exigencia por su cumplimiento. Todo ello en detrimento y desconsideración al esfuerzo y la batalla de meses.

Foto Tomada de Internet

Las vacunas en fase de ensayos clínicos, están más cerca de inmunizar a toda la población cubana. Mientras esperamos por ellas, la única vacuna viable, efectiva y segura por ahora, incluso con las primeras dosis según expertos, es la prevención consciente: disciplina y responsabilidad ciudadana en el cumplimiento de las medidas higiénico- sanitarias.

Bienvenidas, entonces, las nuevas restricciones que, desde el pasado día 5 entraron en vigor en La Habana a favor del control y prevención de la Covid-19, con una alta incidencia y dispersión en todo el país.

odh

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