Canciones para contar la historia

Feliz resultó la iniciativa del Instituto Cubano del Libro de crear, a propósito del medio siglo del triunfo de la Revolución Cubana, una colección que se encargara, a través de diversos sellos editoriales, de publicar libros que ofrecieran un acercamiento, desde la letra impresa, a tan trascendente acontecimiento en la historia de la Isla y del mundo.

Como parte de esa Colección Año 50 del Triunfo de la Revolución aparecieron, entre otros títulos, Habla Fidel. 25 discursos en la Revolución; El juicio del Moncada, de Marta Rojas; Como el primer día, de Pedro de la Hoz; Crónicas del mañana, compilación de relatos, preparada por Yoss; y Una Revolución martiana y marxista, de José Cantón Navarro.

Dentro de esa interesante y valiosa serie, también se incluyó una obra que, con selección, notas biográficas y presentación de los investigadores Radamés Giro e Isabel González Sauto, se publicó, bajo el sello de la Editorial José Martí, con el sugerente título de Cincuenta canciones en años de Revolución (2008, 208 pp).

Como es fácil imaginar a partir del título del volumen, este libro se propone –y logra– presentar al lector una selección de medio centenar de obras musicales que han quedado en la memoria de varias generaciones de cubanos, para así brindar un recorrido por cinco décadas de la canción creada en la mayor de Las Antillas.

Difícil la labor llevada a cabo por ambos estudiosos porque –como afirman– “la canción en Cuba es un hecho cultural, caracterizado por la diversidad y complejidad de las composiciones, tanto en lo musical como en lo textual, que coexisten como vasos comunicantes en distintos contextos de nuestra realidad”.

Dos piezas emblemáticas, creadas en épocas diferentes, pero ambas verdaderos símbolos del momento histórico en que fueron compuestas, se encargan de abrir y cerrar este cancionero, en que se canta a la patria y a los héroes, a la vida y a la muerte, al amor y al desamor, a las realidades y a las esperanzas…

La Lupe, relevante obra del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, es la canción que inicia esta antología; pieza considerada todo un himno revolucionario, compuesta en 1956, en México, poco antes de la partida hacia Cuba del yate Granma, liderado por Fidel, para luchar contra la tiranía batistiana y liberar a la patria amada.

Para el cierre de Cincuenta canciones en años de Revolución, se ha escogido Cita con ángeles, de Silvio Rodríguez, que presenta –según los compiladores– una “parábola que explica, de cierta manera, el acontecer vivido en solidaridad por el pueblo cubano, dentro y fuera de nuestra frontera, donde el deber obliga”.

Otras canciones ya imprescindibles en el panorama musical de la isla, también se encuentran en estas páginas, entre ellas Lo  feo, de Teresita Fernández; Lo material, de Juan Formell; Yolanda, de Pablo Milanés; Llora, de Marta Valdés; Habáname, de Carlos Varela; Adiós, felicidad, de Ela O’Farril, y ¡Cuba, qué linda es Cuba!, de Eduardo Saborit.

Como una novedosa propuesta resulta el incluir en esta entrega los cifrados de cada una de las composiciones agrupadas –trabajo que ha estado a cargo del trovador Pepe Ordaz–, lo cual convierte al volumen en útil y valioso instrumento para quienes se interesen en interpretar las piezas reunidas.

Antes de esta antología, Radamés Giro (Santiago de Cuba, 1940) e Isabel González Sauto (Santiago de Cuba, 1949) ya habían trabajado, como autor y editora, en el Diccionario Enciclopédico de la Música en Cuba, monumental obra, en cuatro tomos, que constituye una obligada fuente de consulta sobre esa rica manifestación de la cultura insular.

Cincuenta canciones en años de Revolución –según palabras, en la presentación del volumen, del poeta, ensayista y profesor Guillermo Rodríguez Rivera– “recoge canciones que no solo cuentan la historia grande, pues también están las que cantan la historia íntima: el dolor, la nostalgia, el amor encontrado o perdido”.

Con este libro, Radamés Giro e Isabel González Sauto proponen una obra novedosa, necesaria, enriquecedora. Un libro que no solo presenta medio centenar de piezas memorables, sino que demuestra igualmente –como afirman ambos investigadores— que la historia de la Revolución puede también contarse a través de estas canciones.

Fernando Rodríguez Sosa

amss/Tomado de Trabajadores

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