Siempre en pos de nuevos eneros victoriosos

Foto: Tomada de Cubarte

Aquel de 1959 fue un enero victorioso. Su llegada trascendió los calendarios y se inscribió en la historia al bajar de las montañas y desbordarse por la Patria precedido de un cantar de pólvora y asistido por un ondear de bandera redimida.

Hacía mucho tiempo aquel enero preparaba su llegada. Lo fue haciendo desde las campanadas redentoras en un ingenio cuando era el 10 de octubre de 1868, y durante la tregua fecunda que el genio político de José Martí hizo desembocar en una guerra necesaria comenzada el 24 de febrero de 1895.

Había preparado su llegada aquel enero en un amanecer de julio ante las murallas de los cuarteles de Santiago de Cuba y de Bayamo; y sobre las aguas del Golfo de México, a bordo de un yate que navegaba hacia tierra cubana avituallado de promesas… y con Fidel como genial estratega de la continuidad de nuestras gestas libertarias.

Preparó su llegada aquel enero victorioso en la comunión del uniforme mambí y el traje de campaña verde olivo; en la magnífica alquimia donde se fundieron las glorias militares de Mal Tiempo y El Uvero; en la intransigente convergencia de Baraguá con el llamado a una huelga general para impedir que se frustraran tantos años de lucha y la victoria.

Aquel enero con cantos de pólvora y ondear de bandera redimida ha llegado a nosotros sesenta y dos años después para seguir echando su suerte a nuestro lado, y hallarnos en la vigilia creadora y luminosa, en el compromiso alegre y laborioso, en la fidelidad al magisterio del inmortal Apóstol y del eterno Comandante en Jefe.

Cuba recibe hoy a este enero, siempre en pos de la victoria sobre cuantos desafíos puedan sobrevenir en estos convulsos tiempos de pandemia y bloqueo recrudecido; pero apostando al sostenimiento de la justicia social, la equidad, el desarrollo económico y el bienestar que merece éste mil veces heroico y aguerrido pueblo.

Cuba viva sigue erguida y pujante en este sitio del planeta donde hubo un día de 1959 que trascendió los calendarios y se convirtió en historia, para marchar sin que nada ni nadie pueda detenerla, siempre en pos de nuevos eneros victoriosos.

amss

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