Felicidades, Radio Metropolitana, en tu día

Esta es una historia que se está escribiendo hace cuarenta y seis años, pero la prehistoria comenzó desde mucho antes… y ya teniendo como tema de identificación ese criollo y universal pregón de Moisés Simons llamado “El Manisero”.

Cuentan que fue el 5 de junio de 1950 cuando con las siglas CMCA salió al aire en la capital cubana la estación radial Ondas del Trópico. Pero por mucha “onda” que tuviera y muy “tropical” que fuera esa emisora, al cambiar de dueño empezó a llamarse Radio Mambí.

Una denominación con tanto compromiso histórico, que desde los balcones de esa planta -en el habanerísimo Paseo del Prado- se desplegó el 26 de julio de 1957 una bandera rojinegra para conmemorar el cuarto aniversario de los gloriosos asaltos a dos cuarteles de la tiranía.

Y tan gloriosos y determinantes fueron para nuestra historia esos asaltos, que cinco años, cinco meses y cinco días después triunfaba la Revolución que convertiría en realidad los sueños independentistas de los mambises. Se abría para la Patria un destino diferente, donde las palabras “libertad”, “solidaridad” y “amistad” se hicieron, como nunca antes, unos conceptos muy tangibles para los cubanos.

Es por ello que en noviembre de 1961 -y con sus mismas siglas y frecuencia- Radio Mambí se transforma en La Voz Amiga de Cuba. O más exactamente en The Friendly Voice of Cuba… porque se trataba de una emisora cuya locución se hacía totalmente en inglés.

Hasta el 20 de diciembre de 1967 transmitió con ese nombre una estación radial que a partir de ese momento pasó a llamarse Radio Cordón de La Habana, con el propósito de responder informativa y culturalmente a un recién iniciado plan agrícola que circundaba nuestra capital, y a cuyas labores se volcaron voluntariamente miles de habaneros.

Y como parte de esa productiva legión de hombres y mujeres, durante ciento cincuenta días los trabajadores de esa planta radial salieron de su sede -ubicada entonces en el Edificio ENE- para transmitir día y noche desde los surcos, compartir la faena con quienes acometían aquel proyecto e incluso entrevistar en la víspera del primero de enero de 1968 a su principal inspirador e impulsor: nuestro entrañable e inolvidable Fidel.

Fue otro primero de enero -y ya con sus estudios en la Avenida 26- que una vez cumplida la misión agrícola en el Cordón de La Habana esta emisora recibe un nuevo nombre. Era el año 1975 y desde ese día se transforma definitivamente en Radio Metropolitana.

Han pasado desde entonces cuarenta y seis años que confirman la certeza del eslogan identificativo de Radio Metropolitana, porque en todo este tiempo ha sido “La Radio de Casa” no sólo para sus fieles oyentes, sino especialmente para sus trabajadores, que han hecho de esta emisora un hogar al que han dedicado su talento y su esfuerzo sin medir sus horas de entrega y -como ocurriera durante el año 2020- manteniendo su programación en medio de los rigores de la pandemia.

Llega a este nuevo cumpleaños Radio Metropolitana, orgullosa de haber fundido en su cotidiana labor de más de cuatro décadas a varias generaciones de artistas, periodistas, técnicos y directivos, que se han consagrado a ella en las buenas y en las malas, disfrutando logros, enfrentando avatares y proyectando futuros.

Esta Radio Metropolitana que gracias a la tenacidad y la laboriosidad de su colectivo se incorporó entre las primeras emisoras de nuestro país a la era digital. Esta Radio Metropolitana que asumió el desafío de transmitir las veinticuatro horas de lunes a domingo con una programación cultural, instructiva, amena y sobre todo comprometida con los principios y preceptos en que se sustenta nuestra sociedad.

Esta Radio Metropolitana que ha acompañado sin interrupción durante cuarenta y seis años el quehacer de la capital cubana en las verdes y en las maduras, ante el paso de ciclones, bajo los efectos de un tornado, en las celebraciones por el medio milenio de La Habana, frente a la COVID-19, en la continua guerra de pensamiento que se nos hace… y es preciso ganar a pensamiento.

Esta Radio Metropolitana que en su ya madura edad conserva intactos sus ímpetus juveniles, para seguir siendo una sólida trinchera de ideas al servicio de ese inmenso e irreversible hecho cultural que es la Revolución.

amss

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