Los libros otra vez nos salvaron

En los meses de pandemia, los libros nos han recordado una de sus funciones ancestrales: sin moverte puedes viajar en el tiempo y el espacio. Foto: Joyme Cuan

Cuando en marzo llegó la pandemia, muchos aún no éramos capaces de imaginar cuánto cambiarían nuestras vidas, en especial, procesos tan cotidianos como el acto de la lectura.

Para prevenir el contagio del nuevo coronavirus el Ministerio de Cultura de Cuba cerró museos, salas de teatro, bibliotecas y librerías; del mismo modo suspendió conciertos y festivales, etc.

La emergente situación epidemiológica exigía estricto alejamiento social; entonces hubo que cambiar de ritmo, voltear la vista hacia nuestras estanterías y retomar aquellos pendientes que habíamos dejamos a medias. Los libros nos recordaban una de sus funciones ancestrales: sin moverte puedes viajar en el tiempo y el espacio.

Varias fueron las iniciativas del Instituto Cubano del Libro y las instituciones, específicamente en La Habana, cual paliativo contra la eventual incertidumbre. Los sitios de redes sociales se volvieron las plataformas más importantes con diversas ideas. Algunos escritores regalaron cuentos o el poema del día, se alentó el reto de compartir un top de cubiertas favoritas e inusitadas recomendaciones de textos.

Al igual que otras bibliotecas virtuales en el mundo, sitios como el de Casa de las Américas o Cubaliteraria pusieron a disposición una buena cantidad de ejemplares electrónicos para descargar gratis. Incluso, las acostumbradas Lecturas de Verano tuvieron fuerte impacto de manera online.

La obra impresa no cejó en la voluntad de ir en busca del lector, por eso, en cuanto se pudo, tuvo lugar su venta en parques y plazas de la ciudad. Pero antes, la puesta en práctica del proyecto Libro a la casa con el apoyo del Centro Provincial del Libro y la Literatura de la capital potenció la opción de leer y adquirir nuevos textos impresos desde la austeridad del hogar.

La COVID-19 no impidió que algunos títulos destacaran en este apocalíptico 2020. Entre ellos se encuentran La sabiduría de los oráculos, de Natalia Bolívar; al igual que El extraño crujir de las cosas mal dormidas, del joven escritor Maikel José Rodríguez Calviño. También de gran aceptación fue Benny Moré, el símbolo de la música cubana, de Rafael Lam, entre otros.

El 2021 se vislumbra abundante en letras. Según Cubaliteraria se preparan para el inicio del nuevo año proyectos y desafíos en un contexto marcado todavía por la lucha contra el coronavirus, en el cual el espacio digital sigue siendo el gran protagonista. Algunos de los títulos que se podrán disfrutar son La silueta del suba, de Carlos César Muñoz y David Alfonso; Viaje a la China desconocida, de Gabriela Ávila Gómez; Como soplo de aire fresco. Diálogos sobre el libro y la lectura, de Fernando Rodríguez Sosa; La lectura, ese misterio, de Enrique Pérez Díaz; Etiquetas, de Malena Salazar Maciá; y Relationships, de Margarita Borges Hernández. 

Un año próspero en libros es sinónimo de riqueza espiritual, esa que en tiempos precarios es la más valiosa de todas.

Víctor González

amss/Tomado de Tribuna de La Habana

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