El Mayor llama de nuevo al combate

Rigoberto López (a la derecha) y Daniel Romero, durante el rodaje de la película. Foto: Leandro Pérez Pérez

Tal como fue el deseo expreso de su director Rigoberto López, quien falleciera en 2019 durante el proceso de posproducción, tuvo lugar en la provincia Camagüey la presentación especial del largometraje de ficción El Mayor, cuyo estreno nacional se ha previsto para los primeros meses del próximo año.

A la proyección asistió parte del equipo de realización de la obra que, en 112 minutos, se propone abarcar facetas de la vida personal y la rica trayectoria intelectual, política y militar del Mayor General Ignacio Agramonte Loynaz, uno de los líderes indiscutibles y de vertical conducta de la Guerra de los Diez Años.

Luciano Castillo, director de la Cinemateca de Cuba, resaltó la pasión, la sensibilidad y la lucidez con que Rigoberto López se acercó a la historia para mostrarla con todas sus contradicciones, y en eso estribó, quizá, su interés por una figura como Agramonte, que le sirvió, además, para reflejar toda una época compleja.

El experimentado productor Santiago Llapur explicó que se trata de la película de mayor presupuesto que ha hecho el cine cubano, una verdadera superproducción que tuvo como locaciones principales los lugares originales donde transcurrió la vida y la intensa acción bélica protagonizada por el prócer. Ello fue posible gracias al respaldo del Ministerio de Cultura, del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos y del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, organismos que unieron voluntades y recursos para rendir merecido y oportuno homenaje a la excelsa figura de El Mayor.

“Lo importante de la película, aclaró Rigoberto en días previos al inicio del rodaje, es salvar la dimensión universal del héroe, de un hombre excepcional, pero de carne y hueso, inmerso en conflictos personales y contradicciones, siempre en estrecha comunión con su querida Amalia, otra figura también extraordinaria”.

Ya ante la obra concluida, Daniel Romero y Claudia Tomás, jóvenes actores que encarnaron a Ignacio Agramonte y a Amalia Simoni, coincidieron en que el filme constituye un regalo para las presentes y futuras generaciones de cubanos, quienes encontrarán en ella un claro mensaje de unidad, civismo y amor patrio.

“Este ha sido, aseguró Rolando Rodríguez, primer asistente de dirección, un proyecto de lealtades: a la Patria, al nacimiento de la nacionalidad cubana, a los principios de soberanía e independencia que nos sostienen, a los símbolos patrios, y a la necesidad de entenderse y dialogar siempre en pos de la unidad”.

Miguel Febles Hernández 

amss/Tomado de Granma

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