El encanto de Había una vez…

Nunca olvido que, en cierta ocasión, me sorprendió descubrir una opinión atribuida al narrador y periodista estadounidense Ernest Hemingway, quien categóricamente afirmaba que “la obra clásica es un libro que todo el mundo admira, pero que nadie lee”.

He vuelto sobre ese juicio, ante la relectura de una obra que es considerada todo un clásico de la literatura dedicada, en la Mayor de Las Antillas, a quienes –en palabras del Héroe Nacional cubano José Martí– son la esperanza del mundo, son los que saben querer.

Un libro que, desde su primera aparición, en el año 1946, bajo el sello de la editorial habanera Cultural S.A., ha sido publicado en numerosas ocasiones para así convertirse quizás en el título más demandado y más recordado por varias generaciones de niños de las edades más tempranas.

Había una vez… cuentos y poemas para el hogar y la escuela, que así se titula este libro, es una compilación de textos en prosa y en verso que prepararon Herminio Almendros y Ruth Robés Masses, dirigida fundamentalmente a los alumnos de los primeros grados de enseñanza primaria.

Con el paso del tiempo, y tal como hoy se conoce, el volumen redujo su título –ahora como Había una vez…– y solo aparece como compilador el pedagogo, escritor y editor Herminio Almendros; una figura muy vinculada a la educación y la cultura cubanas desde finales de la primera mitad del siglo XX.

¿Por qué afirmo que Había una vez… es un libro clásico, siempre, y desde hace décadas, añorado, leído y disfrutado por las niñas y los niños cubanos? ¿Cuál es el secreto de esas páginas que no dejan de ser reeditadas en busca de nuevos lectores?

La primera respuesta a esas interrogantes hay que buscarla en el propio criterio de selección de los textos reunidos en que, inteligentemente y de acuerdo al público receptor de la entrega, se agrupan en dos secciones cuentos, poemas, canciones, adivinanzas…

En la primera parte aparecen, entre otras, las historias de los tres cerditos, de Pollito Pito, de la cucarachita Martina, del gallo de boda, junto a poemas como “Los cinco”, de Amado Nervo; “La loba, la loba”, de Juana de Ibarbourou; y el anónimo “Dime, ovejita negra”.

Para la segunda sección se reservan versiones de cuentos referenciales de la literatura infantil universal; entre ellos “Cenicienta”, “La bella durmiente”, “Caperucita Roja”, “El soldadito de plomo”, acompañados igualmente por poemas, tales como “Cancioncilla”, que firma Federico García Lorca:

Amanecía

en el naranjel.

Abejitas de oro

buscaban la miel.

¿Dónde estará la miel?

Está en la flor azul,

Isabel.

En la flor

del romero aquel.

(Sillita de oro

para el moro…

Silla de oropel

para su mujer.)

Amanecía

en el naranjel.

Otro elemento que confirma la lozana vigencia de este clásico es que Había una vez… permite no solo entretener a los pequeños lectores, sino también contribuir a enriquecer el propio proceso docente-educativo y la formación de valores entre quienes se aventuren en sus páginas.

Tal característica no significa, por fortuna, que se haya privilegiado ese interés por enseñar en detrimento del valor de los relatos y poemas compilados, pues –como escribe el investigador Pablo Argüelles Acosta– “la función pedagógica del texto no limita sin embargo su calidad literaria”.

Nacido en Almansa, Albacete, en 1898, y fallecido en la capital cubana, en 1974, Herminio Almendros se estableció en la isla en 1939, luego de concluida la Guerra Civil Española, en que fueron derrocadas las aspiraciones de libertad, soberanía y justicia de su pueblo.

En Cuba, ejerció la docencia, desarrolló tareas de dirección en el sistema de enseñanza, realizó traducciones, desempeñó labores como editor de libros escolares, fundó y dirigió sellos editoriales y escribió numerosos títulos, tanto para niños y jóvenes como para adultos.

En su bibliografía –dirigida, en lo fundamental, al público infantil y juvenil– aparecen volúmenes como Pueblos y leyendas (1929), Oros viejos. Libro de lecturas para los grados superiores de la escuela primaria (1949) y Lecturas ejemplares. Aventuras, realidades y fantasías (1955).

Herminio Almendros también abordó la vida y la obra del Apóstol y es autor de la compilación de textos martianos Ideario pedagógico (1961), así como de la biografía Nuestro Martí (1965) y del ensayo A propósito de La Edad de Oro de José Martí. Notas sobre literatura infantil (1956).

He aquí, en apretada síntesis, las razones que me llevan a reafirmar que Había una vez… es, ciertamente, un clásico dentro del catálogo editorial dirigido a la niñez, uno de esos libros que siempre entregará lecciones, enseñanzas, entretenimiento…

Otro escritor, el italiano Italo Calvino, también reflexionaba sobre los clásicos y confesaba que “un clásico es un libro que nunca ha cesado de contar lo que tiene que contar”. Había una vez… es, a no dudarlo, uno de esos libros que aún tiene mucho que contar.

Fernando Rodríguez Sosa

amss/Tomado de Trabajadores

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