Asunto de peso

Foto: Ricardo Gómez

Uno de los regalos más útiles que guardo me lo hizo mi amigo Esteban hace una década. Es una pequeña pesa manual que cargo casi siempre cuando salgo de compras. Sirve para evitar estafas o desaciertos en mercados que aún exhiben básculas antiquísimas donde empleados o vendedores actúan como verdaderos prestidigitadores moviendo, quitando y poniendo piezas de contrapeso.

Sí. A los elevados precios actuales de los alimentos, hay que añadir el actuar de quienes, a toda costa y a todo costo, buscan llenar sus bolsillos sin piedad con los consumidores.

Ante las limitaciones económicas que nos ha impuesto esta vida, demasiado cerca del país que más daño nos causa, cada cubano aprende desde temprana edad a pesar con los ojos, o a darle unas palmaditas a la mercancía encima de las manos y pronosticar cuántas libras tiene.

Pero a esas habilidades hay que contraponer otras adquiridas por quienes están del otro lado del mostrador y mueven la balanza hacia un lado u otro; o cuando la báscula marca la cantidad indicada, le quitan de pronto un cucharón al producto e inmediatamente lo depositan en la jaba.

¿Acaso se trata de una beligerancia?; ¿habrá que llegar angustiado a casa cada vez que alguien sale a comprar viandas, hortalizas, frutas, granos o cárnicos?; ¿dónde quedó aquella Ley de protección al consumidor que tanto difundimos hace meses y de la que hoy parecen olvidarse muchos?

A cualquiera se le oprime el corazón cuando somos testigos de cómo personas de la tercera edad son despojadas de algunos pesos de más en cualquier mercado; no vale la pena especificar lugares, porque el mal está generalizado.

Un ejemplo que habla de la verdadera moralidad de los cubanos: Hace pocas semanas fui a una de las “boutiques del agro” de La Habana, el mercado ubicado en 19 y B, en el Vedado; y donde –por cierto– hoy los precios son muy similares a los de cualquier otra unidad. Pero lo que a este reportero le hizo meditar que no todo está perdido, fue cuando el carnicero llamó a una persona mayor que le acababa de entregar varios billetes… y le devolvió 40 pesos. Con una sonrisa le dijo: “Parece que como son nuevos, se te pegaron y me pagaste de más”.

amss

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