Junto al dolor, va el orgullo

Foto: Cubadebate

Como bien reza una canción, devenida himno de nuestros médicos y trabajadores de la Salud que cumplen misiones internacionalistas, los que en esa condición han llegado a lóbregos parajes, han amado como a los suyos a seres humanos sufridos, a los que se les ha negado el elemental derecho a la asistencia médica.

Por ese amor incondicional, afianzado por la nobleza de la Revolución Cubana, consiguen ver en cada paciente a un hijo, a un padre, a un familiar cercano; y no pueden desprenderse de los buenos modos que los definen, aquellos por los que son reconocidos entre otros profesionales del ramo. 

Triste noticia resulta el fallecimiento, en lejanas tierras, de cuatro valientes, un médico y tres enfermeros cubanos, a causa de la COVID-19.

Al informarlo, el director de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, doctor Francisco Durán, lamentó los decesos de los internacionalistas, miembros de las “gloriosas brigadas de colaboradores”, sumados a la estoica batalla contra la pandemia, y recordó que más de 29 mil profesionales y técnicos de la Salud se mantienen prestando atención médica en 68 naciones.

A ellos se sumaron, durante el enfrentamiento a la COVID-19, más de 50 brigadas médicas Henry Reeve en 39 naciones, 22 de ellas en América Latina.

Junto al dolor por tan sensibles pérdidas, va el orgullo por nuestros profesionales sanitarios, ejemplos de la generosidad y la altura moral de Cuba para el mundo.

Madeleine Sautié 

amss/Tomado de Granma

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