El mambí por el Día de la Cultura Cubana

El inolvidable Santiago Feliú, en el fotograma de El Mambí. Foto: Granma

Una versión de la canción El mambí, de Luis Casas Romero, circulará a partir de este sábado a manera de tributo a la jornada por el Día de la Cultura Cubana, que se extenderá hasta el 20 de octubre, aniversario 152 del Himno de Bayamo, símbolo de la nación.

Difundida en la red de emisoras del país, la obra es interpretada por Santiago Feliú (1962-2014), una de las voces más originales de la trova insular.

Poseedor de un estilo propio, que entroncó con el rock y dio lugar a un lenguaje grávido de metáforas audaces y giros melódicos y armónicos novedosos, Santiago tuvo a bien revisitar un clásico del cancionero patriótico, a golpe de guitarra, como testimonio de su pertenencia al linaje juglaresco.

Lo hizo en el álbum Con olor a manigua (sello Colibrí, cd 459, 2014), proyecto al que fue convocado por el productor Rolando Montes de Oca, asesorado por el notable poeta, ensayista y amante de la trova Guillermo Rodríguez Rivera.

Además de la radiodifusión de la pieza, el Ministerio de Cultura encargó una realización audiovisual a Roly Peña (Duaba, LCB y U.N.O.) y a Alejandro Pérez, especializado en la producción de videoclips, que no solo rescata la interpretación de Santiago sino también resalta  la actualidad de la obra y la importancia de insertarla en la memoria de las nuevas generaciones.

El mambí fue compuesta por Casas Romero (1882–1950) en 1912, y responde musicalmente a uno de los patrones rítmicos más frecuentados de la canción cubana en aquella época, la criolla. En un principio existió la música, interpretada por primera vez una noche de marzo de aquel año, en una velada improvisada en el Casino Español, por Moisés Simmons, autor de El manisero, al piano, el violinista mexicano José Morone, y el propio Casas Romero en la flauta.

Hasta que después, para completar literariamente el homenaje a los combatientes que lucharon contra el régimen colonial a lo largo y ancho de la Isla, el compositor incitó al joven poeta habanero Sergio La Villa (1891–1930) a escribir los versos que harían de la criolla un emblema de la Patria.

Casas Romero expresó en la composición una entrañable vivencia, puesto que él mismo había interrumpido sus estudios musicales en su natal Camagüey para incorporarse a las tropas del Ejército Libertador con el reinicio de la gesta emancipadora en 1895. Durante la guerra se desempeñó como cornetista de primera fila en los combates y resultó herido gravemente en una pierna.

Su legado, de vasto alcance en la música, integrado por alrededor de 500 piezas, más la huella dejada en la escena musical y las bandas de concierto, comprendió también la radiodifusión: a él se debe la primera transmisión en Cuba, el 22 de agosto de 1922, desde la planta 2LC.

Pedro de la Hoz 

amss/Tomado de Granma

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