El monstruoso crimen de Barbados

Foto: Fotocomposición: Carlos M. Perdomo / Granma

Este seis de octubre, un hijo sigue echando de menos el afecto de su padre, una anciana madre conserva intacto en la mejilla el último beso de su hija, y una esposa todavía cubre de nostalgias el lado vacío de su cama. Este seis de octubre, como hace cuarenta y cuatro años, duele en el alma de la Patria la vil dentellada que desgarró en pleno vuelo setenta y tres razones de vivir.

Ya nuestro pueblo conocía en carne propia los zarpazos del terror. Ya sabía de cañaverales incendiados, de poblados ametrallados, del vapor La Coubre estallando a las puertas de La Habana, de la tienda El Encanto reducida a cenizas casi totalmente, menos el pedestal donde se alzaba la bandera de la estrella solitaria. Pero nunca como aquel 6 de octubre de 1976 había sido tan brutal la alevosía. Jamás en nombre del odio se había cometido un crimen tan monstruoso.

Es bien conocida aquella historia en el cielo de Barbados. Una historia donde aún se enfrentan el dolor y la dignidad de todo un pueblo, y la infamia y la cobardía de sus enemigos. Esos mismos enemigos que se han jactado impunemente de sus crímenes, bajo el amparo y la complicidad del gobierno de Estados Unidos.

Por los muertos del vuelo cuatrocientos cincuenta y cinco de Cubana de Aviación; en nombre de tantas familias enlutadas y de tantos cuerpos destrozados; por todas las vidas y sueños tronchados, nuestro llanto enérgico y viril se convirtió desde entonces en el clamor digno y justiciero de once millones de patriotas que no olvidarán jamás a las víctimas de aquel nefasto 6 de octubre de 1976.

amss

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