Un tres de octubre que se convirtió en historia

Foto: Archivo de Granma

Hace cincuenta y cinco años un tres de octubre se convirtió en historia. Tras muchas décadas de incesante bregar en pos de la unidad política de lo más avanzado de nuestra sociedad, al fin la vanguardia organizada del pueblo proclamaba su órgano central.

Largo y difícil fue el camino e intenso el esfuerzo aglutinador que tuvo un brillante precursor en José Martí al fundar en 1892 el Partido Revolucionario Cubano, y que en 1965 cristalizaba en la constitución del primer Comité Central de otro partido único encabezado por Fidel: el Partido Comunista de Cuba, que en la primera línea del combate enrumbaría desde entonces los destinos de la Patria.

No había proeza que no estuviera representada en aquella nómina de hombres y mujeres afiliados a la doctrina del ejemplo. No había contribución histórica, entrega incondicional, virtud humana que no clasificara en esa relación.

Sólo un nombre faltaba. Un nombre donde se sintetizaban la virtud y el ejemplo, la entrega y la historia. Otras tierras del mundo habían reclamado el concurso de lo que él llamara “sus modestos esfuerzos”; pero desde entonces el Che estuvo más cerca de nosotros, y más cerca también de los desposeídos del mundo.

Hace cincuenta y cinco años un tres de octubre se convirtió en historia. Una historia que fortalece cada día su continuidad, especialmente en estos tiempos en que la unidad, el esfuerzo y la entrega de todos sigue siendo la única fórmula posible para salvaguardar los sueños de mármol de Martí, las esperanzas de constructor del Che Guevara, la obra imperecedera de Fidel y la supervivencia de la nación cubana.

amss

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