Agua es humanidad

Escurridiza, fresca, flexible, transparente. El agua es un recurso humano poderoso y sanador. Una gota de agua es hoy más necesaria que nunca. Por su importancia vital el primer sábado de octubre de cada año celebramos el Día Interamericano del Agua.

La propuesta surge durante el XXIII Congreso Interamericano de la Asociación Interamericana de Ingeniería Sanitaria (Aidis), realizado en La Habana, Cuba, en 1992.

Tres organizaciones suscribieron la declaración del Día Interamericano del Agua. Fueron estas la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Asociación Interamericana de Ingeniería Sanitaria (AIIS) y la Asociación Caribeña de Agua y Aguas Residuales (CWWA), por sus siglas en inglés.

En el año 2002 se incorporó a esta iniciativa la Organización de los Estados Americanos (OEA). A partir del siguiente año, 1993, se celebró por primera vez, dada la urgente necesidad de sensibilizar y educar a los habitantes de América y el Caribe, sobre lo valioso e importante que es el recurso agua para asegurar la salud y el desarrollo de todos los ciudadanos.

La falta de acceso al vital líquido y la precariedad del servicio de abasto de agua que viven los habitantes de varias regiones del continente son algunas de las cuestiones que nos golpean actualmente, en especial, a los países de Latinoamérica.

Aún existen millones de personas que no tienen agua. Otras, aunque sí la poseen, carecen de servicios adecuados de distribución y saneamiento; lo cual origina grandes epidemias, incluso la muerte en poblaciones infantiles vulnerables.

Por el agua, todo

Durante estas jornadas se proponen actividades educativas dirigidas a los niños, como eventos culturales, juegos, concursos, entre otras. Asimismo, se busca motivar a la sociedad civil en general en aras de poner de relieve lo importante que es el agua para la supervivencia de todas las especies que habitan el planeta.

Se promueven acciones para evitar la contaminación del agua, cómo preservar este recurso y la forma de utilizarlo de manera consciente en la vida cotidiana. Solo el 3% del agua de nuestro planeta es apta para el consumo humano. Cuidar, proteger y conservar las fuentes naturales de agua potable es una responsabilidad de todos los habitantes del continente americano.

Las empresas hidrológicas de cada ciudad deben garantizar la distribución del preciado líquido, así como el saneamiento y control sanitario que se le debe realizar al agua antes de que llegue a los hogares.

Cabe destacar la importancia de las instituciones de salud pública en la promoción y capacitación de las comunidades en el uso racional del agua y los procesos domésticos de descontaminación. En este sentido se les enseña a las personas la importancia de hervir previamente el agua que se va beber, sanitizarla con soluciones de hipoclorito de sodio al 1% y la manera correcta de almacenar el agua en en los hogares. Para ello se deben utilizar depósitos adecuados y con tapas, para evitar la contaminación y la proliferación de vectores.

Así combatimos a los insectos propagadores de enfermedades tropicales como las arbovirosis: zika, chikungunya, dengue y fiebre amarilla; todas transmisibles a través de la picadura de los mosquitos infectados.

En estos tiempos de pandemia se resalta, además, la importancia de la higiene personal y el lavado correcto de las manos, como indicación fundamental para evitar contagios por la COVID-19 y otras infecciones respiratorias transmisibles por contacto directo, tos y estornudos.

“Nuestros cuerpos, nuestras ciudades, nuestras industrias, nuestra agricultura y nuestros ecosistemas dependen de ella. El agua es un derecho humano; a nadie se le debe negar el acceso a ella”. —António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas.

amss

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