El ahorro ante la urgencia de llegar a todas partes

Foto: Roberto Suárez

Aunque las cifras, en sentido general, indican una disminución del consumo eléctrico, el ahorro sigue siendo una palabra de orden para los cubanos.

Con el verano al doblar de la esquina, todo cuanto se ha hecho en las últimas semanas para revertir la tendencia al aumento creciente de la demanda, debe mantenerse y, además, extenderse a aquellos lugares que aún no se enmarcan en sus planes de energía.

El Comandante de la Revolución y viceprimer ministro cubano, Ramiro Valdés Menéndez, lo advertía recientemente en la reunión del Consejo Energético Nacional. “Hay que ir particularizando, para saber exactamente cuál es el factor del ahorro; y en ese sentido, qué es lo que quedaría por hacer”.

Y es que una primera mirada a lo que ha sucedido en el mes de mayo, refleja la reducción del consumo promedio diario en 4 383 megawatt hora (MWH) con respecto a abril, o lo que es lo mismo, 1 382 000 litros de diésel dejados de utilizar.

Para que se tenga una idea de lo que estos números representan, la directora de la Oficina Nacional para el Uso Racional de la Energía (Onure), Elaine Moreno, explicaba que, con esa cantidad de combustible, se podría generar la electricidad para cerca de 23 000 viviendas durante un mes.

Detrás de tales números, se reconocía el apoyo de una buena parte de la población para cumplir las medidas encaminadas al ahorro. Sin embargo, los especialistas alertan que no en todas partes se pone el mismo empeño.

Al menos lo sugiere el hecho de que las provincias de Artemisa, Villa Clara, Santiago de Cuba y Guantánamo, no se enmarquen en sus planes para el mes de mayo; mientras que el resto haya dejado de consumir, hasta ahora, más de 29 400 mwh.

Que la curva del consumo de energía eléctrica a nivel nacional –después de subir sostenidamente en abril–, tenga desde hace varias semanas una tendencia decreciente, constituye una señal de que las medidas implementadas por los consejos energéticos han dado resultado.

No obstante, queda el reto de la sistematicidad; y de hacer que la conciencia sobre la necesidad de utilizar racionalmente la energía, llegue a aquellos sitios en los que todavía está ausente.

Ronald Suárez Rivas

amss/Tomado de Granma

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