En la batalla contra la COVID-19, la plaza es mi casa este Primero de Mayo, así dice abuela capitalina

En tiempos de la COVID-19 ha cambiado la dinámica de la vida en el planeta. El encierro en casa, exigencia en todos los países donde hay presencia de la enfermedad, es medida efectiva y única vacuna hasta ahora para contenerla.

En Cuba, igualmente. En sus calles se aprecia menos ajetreo en cumplimiento de las disposiciones orientadas para salvaguardar la salud del pueblo, aunque todavía muchos las infringen por su baja percepción de riesgo; y queda manifiesto en las colas de los mercados sin el distanciamiento exigido entre las personas.

Ante esa realidad y en aras de la protección de nuestros compatriotas se han tomado medidas más severas, como el cierre de instalaciones comerciales; y en cambio, se acercan a los barrios los alimentos y otros productos de primera necesidad para su venta y distribución, entre las iniciativas encaminadas a evitar las aglomeraciones.

Foto: Inés María Miranda

Como la mayoría, Matilde Fernández Alfonso, jubilada del sector de Educación y residente en el capitalino municipio de San Miguel del Padrón, acata las decisiones gubernamentales y del Ministerio de Salud Pública con disciplina y agradecimiento, así impliquen un giro brusco en sus actividades cotidianas.

Abuela de dos nietos, una de catorce y otro de nueve años de edad y vecinos del municipio habanero de Playa, Fernández Alfonso confiesa que las circunstancias actuales le han impedido ayudar a su hija, médico, con el cuidado de los pequeños.

“Ya no está abuelita con sus nietos para apoyarlos en los estudios, adelantar quehaceres del hogar o simplemente apoyar en cualquier cosa que necesiten. El padre de mis nietos es también un profesional sumamente ocupado: labora en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología”.

En su caso, expresa Matilde, estar en casa y alejada de una parte de los suyos, pues vive con su esposo y otra hija, no significa falta de comunicación. El contacto físico se sustituye ahora por más uso del teléfono fijo o móvil.

“Hay que comprender que el distanciamiento hasta de nuestros seres más queridos se ha impuesto a favor de la salud de todos y ya pasarán estos momentos difíciles, más temprano que tarde; y cuanto mayor sea también la cohesión, cooperación y solidaridad en el enfrentamiento a la pandemia, más rápido volveremos a las labores cotidianas y también a los abrazos y besos preteridos”.

Matilde Fernández Alfonso, educadora jubilada, por la cercanía de la fecha, igualmente recuerda que su sector siempre integró los primeros bloques en los desfiles de La Habana por el Día Internacional de los Trabajadores.

En estas condiciones adversas por el nuevo coronavirus, dice que también ella cumpliendo con el lema La plaza es mi casa, celebrará el Primero de Mayo; y para ello -precisa- ya tiene preparado todo lo que engalanará su vivienda, fundamentalmente la bandera cubana.

 

amss

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