Solidaridad cubana se hace sentir en el mundo

Foto: Modesto Gutiérrez Cabo

La solidaridad y el profundo espíritu de colaboración enraizado en médicos, enfermeros y técnicos de la Salud de Cuba se hacen sentir en disímiles latitudes del mundo. Esta tradición de colaboración que brindan decenas de brigadas especializadas de la Isla a naciones que precisan de ayuda para la salvaguarda de vidas humanas, cuenta con el reconocimiento y agradecimiento de millones de personas que han constatado la profesionalidad y disciplina con que los galenos de la Mayor de las Antillas asumen el combate contra la COVID-19.

De igual manera, estos hombres y mujeres de las batas blancas muestran una vasta experiencia en la prevención, atención y tratamiento de epidemias y enfermedades letales como el ébola, cólera y dengue; entre otras que también en situaciones muy complejas, han precisado de esta cooperación.

Así mismo constituye una práctica cotidiana acudir a ofrecer en otras tierras asistencia ante desastres naturales que también mucho daño han causado a nuestra especie biológica y al ecosistema en que todos cohabitamos.

Resulta gran canallada las expresiones despóticas y carentes de sensibilidad humana que emplea el presidente de los Estados Unidos, el magnate Donald Trump y algunos de sus más acérrimos lacayos, al referirse a la misión que dignamente ejercen los profesionales cubanos de la Salud en varios lugares del planeta; siempre donde se requiera de sus servicios y con la anuencia de los gobiernos.

Washington, con los recursos y el desarrollo que posee, debe ser más solidario y menos beligerante en las relaciones internacionales. Despojarse de sus maquiavélicas estrategias de chantaje, guerras, injerencias, sanciones y bloqueos que tanta destrucción y muerte han provocado en este desigual mundo, debería constituir una prioridad de la Casa Blanca en momentos de amenazas tan latentes para la supervivencia del Universo  como esta de la COVID-19.

En vez de movilizar efectivos, medios y equipos militares con pretextos tan absurdos e incoherentes como la lucha contra el narcotráfico en aguas del Caribe y próximo a costas de Venezuela, (que no es el territorio de mayor incidencia en el tráfico de drogas hacia EE.UU. lo cual bien conocen las autoridades norteamericanas y la Dirección Antidrogas de ese país, DEA), lo que demanda la humanidad hoy es coordinación multilateral con rectoría de las Naciones Unidas, y a través de la Organización Mundial de la Salud, OMS, para frenar la peligrosa pandemia y encontrar una definitiva vacuna.

Igualmente es irracional, en estas circunstancias, enviar soldados y oficiales, sea por oportunismo, capricho o prepotencia, a travesías marítimas y aéreas que nada tienen que ver con proteger sus vidas; generalmente son jóvenes los enviados a peligrosas beligerancias. Ello sin dudas denota falta de ética y cordura; pero también de percepción del riesgo al obligarlos a asumir acciones fuera de contexto, injustificadamente, y en medio de un virus mortal que sigue diseminándose vertiginosamente y del cual Estados Unidos no está exento, al contar también con altos índices de contagios y fallecimientos.

Cuidar la salud de los seres humanos debe ser premisa fundamental de cualquier gobierno en esta era contemporánea y de civilización. También defender con mayores bríos que nunca el valor de la solidaridad, independientemente de las formas de pensar que por derecho pueda tener cualquier persona, como ente social.

Es hora de asumir con responsabilidad y modestia los desafíos que la pandemia COVID-19 impone al planeta.

Aixa Alfonso

amss/Tomado de Tribuna de La Habana

Impactos: 0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

1 × 3 =