Izar banderas

Esta semana celebramos el día mundial del arte. Desde todas las latitudes que han sido azotadas por la pandemia, artistas y creadores toman cada vez con más fuerza las redes sociales para continuar sus obras.

Músicos, pintores, actores, escritores y gente de arte se suman con transmisiones en vivo, textos, videos y canciones para esparcir amor y esperanza, más allá de las fronteras que separan las naciones en un equinoccio de primaveras y convergencias impuestas desde el aislamiento físico, no espiritual.

En Río de Janeiro, el estado más afectado de Brasil, la imagen del Cristo Redentor fue intervenida con un diseño de luces proyectadas sobre el colosal monumento, en el cual se reflejaron todas las naciones; especialmente aquellas como España, China, Italia, Estados Unidos que se encuentran en el epicentro de la COVID-19, multiplicado en fotografías y videos donde incluso aparece vestido con ropajes de médico y mensajes para niños.

Desde nuestra Isla, la Televisión Cubana se unió a los artistas para transmitir conciertos online; selecciones de funciones de ballet; el estreno, en el espacio de la Mesa Redonda, del tema Izar Banderas; en el estelar programa 23 y M, con la naturalidad y carisma de su directora y anfitriona Edith Massola, se materializa esa entrega de alto nivel estético, donde nada falta y nada sobra para continuar el diálogo sabatino con los televidentes desde un altísimo valor artístico donde la creación musical y sus autores late tan fuerte que alimenta el pensamiento.

Así están crecidos nuestros medios de difusión, devenidos aliados de las figuras del arte y la cultura, como un puente necesario para conocer de sus obras y compartirlas de una manera abierta desde la visualidad del alma misma de la Patria.

Estremece escuchar sus voces, observarles en videos tomados con sus móviles, en un ambiente intimista y solidario que amplifica el escenario y nos convierten, a los telespectadores, en testimoniantes, cuando atravesamos ese puente de luz en la pantalla, de hogar en hogar, borrando paredes, puertas y ventanas que puedan separarnos en la distancia en este difícil capítulo de la historia de la humanidad.

Expresiones artísticas con el sabor de un elixir sanador del alma que borra las ataduras del cuerpo, buscando nuevos espacios para reencontrarse con el público.

Miguel Moret Jiménez

amss/Tomado de Tribuna de La Habana

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