Inmensa obra que constituyen los círculos infantiles

Los círculos infantiles están de cumpleaños este 10 de abril. Como resultados más sobresalientes figuran los que alcanzan los niños en el desarrollo de habilidades, nuevos conocimientos en cada una de sus edades, a lo que se une el trabajo con las familias en lo relacionado con la educación de los menores y la preparación que se les da.

Se trata de una enseñanza que requiere consagración; es un trabajo muy gratificante que demanda sacrificio, entrega y paciencia.

Logro de esas instituciones es la incorporación del personal que trabaja en la enseñanza a la licenciatura y la maestría, lo que repercute en una mayor calidad en el proceso educativo que se realiza en los círculos infantiles.

Otros beneficios en todos estos años tienen que ver con las investigaciones que se realizan en el Centro de Referencia Latinoamericano de Educación Preescolar –CELEP- donde funcionarios junto al personal que trabaja unido a los educadores, llevan adelante indagaciones y búsquedas para el currículo de la educación preescolar, la propia computación, a la vez que evalúan la calidad del trabajo que se realiza.

Otra esfera en la que se trabaja es la referida a los servicios de la atención a los niños en las instituciones, en el proceso educativo, que constituyen indicadores importantes que se tienen en cuenta.

La fecha merece un recuerdo especial para Vilma Espín, iniciadora y entusiasta partícipe de la creación de los círculos infantiles que le dieron oportunidad a la mujer cubana de incorporarse al trabajo y otros frentes de la sociedad. También merecen reconocimientos las fundadoras así como todos los trabajadores de la inmensa obra que constituyen los círculos infantiles. 

Propósitos actuales es obtener una mayor captación de estudiantes de noveno y doce grados para que estudien la carrera de educación preescolar; ellas tendrán en sus manos la insustituible misión de educar y preparar para la vida a las futuras generaciones de cubanos que siempre recordarán con agrado los círculos infantiles.

Los tres primeros círculos infantiles surgieron en la capital del país y se nombraron  Camilo Cienfuegos, Fulgencio Oroz, y Ciro Frías; su construcción fue una tarea de todos por lo que las personas terminaban su jornada laboral e iban como voluntarios a edificarlos.

La propuesta surgió en el acto de clausura de la fundación de la Federación de Mujeres Cubanas, el 23 de agosto de 1960; el Comandante en Jefe Fidel Castro  expresó la necesidad de crear instituciones infantiles de nuevo tipo para el cuidado y atención de los hijos de las madres trabajadoras e indicó que ésta debía ser una tarea de la Federación.

De manos de las seños, los niños aprenden en los círculos los primeros hábitos de higiene y de educación formal; conocen valores como la solidaridad, la honradez y la amistad; y aprenden a valorar y cuidar la naturaleza.

Mientras juegan, aprenden. Basta con observarlos y se les ve imitando las más diversas profesiones; entre las preferidas, la de maestra, o haciendo de mamá las niñas, y de papá los niños.

Tiempo que la imaginación es infinita, edades de los por qué para conocer sobre el arcoíris, los animales y el entorno donde viven; así como también muchas interrogantes más. Traviesos y risueños crecen saludables los niños en esas instituciones que serán siempre un lugar de nuevos amigos, del primer baile de disfraces, de conocer las palabras mágicas gracias y por favor, de extrañar a mamá y a papá, y de recibir los abrazos de  ternura de las educadoras.

amss

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