VALIENTES: “Buscar el virus y anticiparnos al riesgo”

Laura Pérez Joglar es interna vertical de neurología en el Instituto de Neurología y Neurocirugía de La Habana. Es además, una de los más de 28 mil estudiantes de las ciencias médicas del país que tocan las puertas de nuestras casas en estos días.

Papel y lápiz en mano, bata impecable, nasobuco en el rostro ocultando la sonrisa que sus ojos denotan, los días asignados sale desde el policlínico de 23 y A, en el Vedado capitalino, hacia las manzanas en las que debe pesquisar para detectar personas con algún síntoma respiratorio e informarlo a los facultativos de salud de esa área.

Laura sabe que el propósito de cada día, preguntar vecino a vecino del lugar cómo se siente, cuántas personas viven en esa casa, si hay alguien con fiebre y tos, es adelantarse al riesgo en momentos donde la COVID-19 es ya una realidad en 14 provincias del país  y el municipio especial Isla de la Juventud.

El objetivo: no esperar a que las personas vengan al sistema de salud, sino buscar intencionadamente y detectar de modo oportuno los casos. “Hacer prevención y promoción de salud, una de las mejores acciones para la contención temprana de cualquier posible contagio”, insiste la joven residente.

“Tenemos un profesor al frente”, agrega la estudiante, para quien es esencial que la población continúe cooperando en responder con sinceridad la encuesta epidemiológica.

“Hemos estado por la comunidad interrogando a las familias sobre posibles síntomas e informándoles de todas las medidas para protegerse en esta pandemia. Siempre nos han recibido muy bien, y les dejamos saber que todo va a mejorar  y que vamos a salir de esta situación más fuertes y unidos”, nos comenta vía electrónica la joven.

¿Has tenido miedo?, preguntamos. “Claro que he tenido miedo de contagiarme, pero eso no me ha impedido dar un paso al frente y apoyar haciendo lo que he querido hacer siempre: ayudar a preservar la vida”, dice Laura.

“Mi familia al principio no quería que fuera al hospital, tuve una conversación con ellos y les expliqué que era mi deber, que para eso estaba estudiando y que yo soy médico en cualquier situación. Desde entonces prácticamente me bañan en cloro cada vez que regreso a la casa, pero me apoyan”, agrega la futura especialista.

Buenos días, ¿cómo se sienten hoy?

“La población de manera general ha sido amable y hasta nos han pedido que nos cuidemos. Aunque ha habido una minoría que ha protestado por las constantes visitas mañaneras, pero por suerte ha sido un número reducido. Las personas mayores son las más agradecidas y solidarias”, comenta la profesora auxiliar de Educación Física de la Facultad de Ciencias Médicas Julio Trigo López, del municipio Arroyo Naranjo, Violeta Joglar Trejo, quien también se ha sumado a la pesquisa activa en la capital.

 “Es de vital importancia ya que es una herramienta que nos puede ayudar a controlar y evitar el contagio”, apunta la entrevistada. “Tomamos todas las medidas de prevención usando el nasobuco correctamente, así como el hipoclorito, y manteniendo la distancia apropiada en la pesquisa”.

Con esta profesora coincide la doctora Diana Crespo Fernández, especialista de 2do Grado de Medicina Genera Integral, quien labora en el consultorio 26, del policlínico  Luis A. Turcios Lima, del municipio Pinar del Río.

“La pesquisa juega un rol fundamental para detener la propagación de esta pandemia, pues a través de ella detectamos personas de nuestra comunidad con infecciones respiratorias agudas que no han acudido a los centros de salud y puedan o no tener contacto con personas que hayan venido de otros países”, dice la especialista, al tiempo que insiste en que hacia los adultos mayores y sobre todo si viven solos, hay un seguimiento diferenciado.

“La población ha colaborado con la pesquisa y agradece que nos preocupemos por ella. Pero aún hay que ganar más en cuanto a la percepción de riesgo, pues todavía vemos personas en la calle sin nasobucos, acianos deambulando, aglomeraciones en colas donde no se guarda un adecuado distanciamiento social, personas que no acuden a los centros de salud aún cuando tienen algún proceso respiratorio”, señala Crespo Fernández.

A juicio de la estudiante Lucía Fuster, de la facultad Manuel Fajardo, hoy interna del Hospital Ramón González Coro, es preciso que la población tenga noción del peligro.

“Ni ocultar síntomas ni contactos con personal extranjero”, recuerda.

Para Rosaly Hernández Frómeta, estudiante de sexto año de la Facultad Victoria de Girón, es un motivo de regocijo la confianza depositada en los estudiantes de las ciencias médicas. “Es un orgullo que en situaciones tan complejas como esta, que requieren de mayor responsabilidad y madurez, se cuenta con nuestro apoyo. Es una decisión que asumimos desde que elegimos por primera vez formarnos como médicos”.

“Tenemos ganas de hacer y mucho que ofrecer. Reconforta que poco el pueblo hace suyas las medidas indicadas y expresa su gratitud cada noche, con aplausos. Es emocionante”, confiesa.

Más de 9 millones de personas en el país han sido pesquisadas gracias al esfuerzo de estudiantes y profesores como los de esta historia. Muchas más lo serán en los próximos días, y la solidaridad, comprensión y sinceridad, debe seguir siendo premisa.

Rosaly resume la gratitud en el recuerdo de la abuela que en una de las últimas jornadas la recibió con una espléndida sonrisa y luego de responder las preguntas de rutina, y con los ojos húmedos le dijo: “Es infinito mi cariño y ojalá pudiera abrazarlos, sigan haciéndonos sentir orgullosos”.

Palabras como estas, dice la joven, nos vuelven gigantes ante todo obstáculo.

Lab/ Tomado de Cubadebate. 

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