COVID-19 y la actuación de un equipo de atención cardiovascular

Según el Colegio Americano de Cardiología y publicadas en COVID-19 Clinical Guidance For the Cardiovascular Care Team, COVID-19 es una emergencia de salud pública en rápida evolución.

Es importante sobre todo para los especialistas pertenecientes al equipo de atención cardiovascular, bien sean doctores, licenciados, personal de enfermería o técnicos, estar presentes en la primera línea de la respuesta COVID-19. Todos ellos también deben utilizar máscaras, guantes y otros equipo de protección personal con disciplina, así como lavarse las manos con la frecuencia requeridas, además de  descontaminar  las superficies con frecuencia incluyendo el estetoscopio, los teléfonos celulares, periféricos de computadora y otros dispositivos más.

Los casos con COVID-19

Más del 80 por ciento de los pacientes infectados experimentan síntomas leves y se recuperan sin intervención médica intensiva; la morbilidad y la mortalidad aumentan significativamente con la edad, llegando al 8.0 por ciento entre pacientes 70-79 años y 14.8 por ciento en pacientes mayores de 80 años en informes de casos chinos a gran escala.

Los informes publicados por los Centros para el Control de Enfermedades de China, indican que los pacientes con enfermedades asociadas tienen un riesgo elevado de contraer COVID-19 y, por supuesto, un peor pronóstico; y según el informe, entre el 25 por ciento y el 50 por ciento de los pacientes con COVID-19 presentan diversas afecciones subyacentes.

Las tasas de fallecimientos para pacientes así, son materialmente más altas que la población promedio. En enfermedad cardiovascular: 10.5%, diabetes: 7.3 por ciento,  enfermedad respiratoria crónica: 6.3 por ciento, hipertensos: 6.0 por ciento,  y el cáncer: 5.6 por ciento

Complicaciones cardiovasculares

En un reciente informe de caso sobre 138 pacientes hospitalizados con COVID-19, el 16,7% de los pacientes desarrolló arritmia y el 7,2% experimentó una lesión cardíaca aguda, además de otras complicaciones relacionadas con COVID-19.

Como una mayor demanda cardiometabólica debido a la infección puede precipitar complicaciones cardíacas, iInformes publicados y verbalizados, indican la existencia de casos de insuficiencia cardíaca de inicio agudo, infarto de miocardio, miocarditis y paro cardíaco; al igual que con cualquier enfermedad aguda; aunque las complicaciones cardíacas de COVID-19 son aproximadamente proporcionales al SARS, MERS y análogos de influenza.

El equipo médico

Los especialistas en cardiología deben estar preparados para ayudar a otras especialidades clínicas en el manejo de las complicaciones cardíacas en casos severos de COVID-19 en cualquier hospital del mundo, y los enfermos que presentan insuficiencia cardíaca, arritmia, cambios en el electrocardiograma o aumento del tamaño del corazón, deben someterse, entre otras investigaciones a una ecocardiografía, según aparece en el informe referido.

COVID-19 tiene implicaciones para pacientes con afecciones cardiovasculares previas, por eso se deben hacer planes para identificar y aislar rápidamente pacientes cardiovasculares con síntomas COVID19 transmitido de otros pacientes, incluso en el entorno ambulatorio, teniendo en cuenta que los pacientes con enfermedad cardiovascular asociada tienen un mayor riesgo de contraer COVID-19 y al mismo tiempo tienen un peor pronóstico. Por eso es importante informar a todos los pacientes cardiovasculares sobre el posible aumento del riesgo  para estimularlos en cuanto a las  precauciones razonables adicionales a tomar por ellos de acuerdo con la guía de los centros de salud de cada país.

Es lógico clasificar a los pacientes con COVID-19 de acuerdo con enfermedades cardiovasculares, diabéticas, respiratorias, renales, oncológicas u otras enfermedades concomitantes presentes ya, para un tratamiento priorizado.

Para pacientes con insuficiencia cardíaca o condiciones de la llamada sobrecarga de volumen, la administración abundante de líquidos para la infección viral se debe utilizar con precaución y muy cuidadosamente monitoreada.

Es necesario cuidarse por sí mismo

La salud inmunológica general, lo que se conoce como “levantar las defensas”, sigue siendo importante tanto para los miembros de los servicios de salud como para los pacientes, y eso incluye comer sanamente, dormir los suficiente y controlar el estrés. O sea, mantener saludables estilos de vida, donde pudiéramos añadir la eliminación total de las adicciones tóxicas debilitantes como tabaco, alcohol o drogas.

Toma de medidas

Deben desarrollarse en detalle y ensayarse protocolos para el diagnóstico, clasificación, aislamiento y manejo de pacientes con COVID-19 con complicaciones cardiovasculares y / o pacientes cardiovasculares con COVID-19; los planes específicos de estas enfermedades deben desarrollarse en colaboración con los planes de respuesta a enfermedades infecciosas de todo los hospitales y en estrecha colaboración con otras especialidades médicas. Deben existir protocolos específicos para el tratamiento del infarto agudo del miocardio en el contexto de un brote de COVID-19, tanto para pacientes con y sin diagnóstico de COVID-19.

Con todas estas medidas, ya tomadas en nuestro país, pudiera disminuir la tasa de mortalidad debido a las enfermedades cardiovasculares en enfermos con COVID-19.

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