¿Por qué es importante lavarse las manos con frecuencia?

 Los expertos coinciden en que lavarse las manos adecuadamente es la primera línea de defensa contra la propagación de muchas enfermedades

 Lavarse las manos con frecuencia es  actualmente una recomendación  oportuna ya que constituye una de las medidas  sugerida por las autoridades sanitarias del mundo  para evitar el contagio con el COVID-19 presente en más de 100 países.

Ante esto muchas personas se preguntarán:¿ por qué es de vital importancia hacerlo  de forma correcta al menos durante 20 segundos?

La medida protege de un resfriado o catarro común hasta  de enfermedades más graves, como la meningitis, la bronquiolitis, la gripe, la hepatitis A,  muchos tipos de diarrea y en la actualidad del nuevo virus.

Una realidad es que los gérmenes se pueden propagar de muchas formas diferentes, como son tocar unas manos sucias, cambiar los pañales de los  niños o   a través de agua o comida contaminadas.

También mediante las gotitas expulsadas en el aire durante la tos o los estornudos,  a través de superficies contaminadas y el contacto con fluidos corporales de una persona enferma.

Si los niños entran en contacto con gérmenes, se pueden infectar solo al tocarse los ojos, la nariz o la boca. Una vez contagiados, solo suele ser cuestión de tiempo que toda la familia  acabe contrayendo igual enfermedad.

La propagación puede ser también a través de  acciones como intercambiar billetes y monedas,  abrir una puerta o agarrarse a una barandilla, limpiar la casa, tocar animales, incluyendo las mascotas de su familia y  después de visitar o cuidar de amigos o familiares enfermos.

 “La cantidad de bacterias que se ha podido identificar en una mano oscila entre 104 y 109 tipos”, señala Lorena López-Cerero, microbióloga y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).

“Cuando una persona no se lava las manos con jabón puede transmitir bacterias, virus y parásitos, ya sea por contacto directo (tocando a otra persona) o indirectamente (mediante superficies)”, apuntan los especialistas del Ministerio de Salud de Argentina.

Asimismo, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) subrayan que, en la mayoría de las situaciones, lavarse las manos con agua y jabón es la mejor forma de reducir los microbios que tienen nuestras manos..

La doctora López-Cerero explica que debido a una mala higiene de las manos “se pueden transmitir infecciones abdominales como la diarrea por Shigella o por Campylobacter, infecciones respiratorias como el gripe, cutáneas como abscesos por Staphylococcus aureus e infecciones que afectan al cerebro por enterovirus”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que los profesionales de la salud deben lavarse las manos antes de tocar al paciente, realizar una tarea limpia o aséptica, inmediatamente después de un riesgo de exposición a líquidos corporales, tras quitarse los guantes y también después de tocar al paciente, al final de la consulta o cuando esta sea interrumpida.

Según los conocedores el lavado de manos implica cinco pasos simples: mojar, enjabonar, frotar, enjuagar y secar. Además se señala que se puede utilizar agua fría, caliente o tibia, pues la temperatura no influye en la eficacia del lavado de manos. También se puede usar un desinfectante de manos que contenga, al menos, un 60 por ciento de alcohol.

Para evitar cualquier enfermedad contagiosa bastaría con tomar conciencia que una de las vías  idóneas sería higienizar correctamente las manos, y propiciar que se convierta en un hábito regular para todos.

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