Imprescindible la mujer en la sociedad cubana

No caben dudas de que las mujeres nos sentimos felices de serlo, ya que estamos realizadas como seres humanos en la sociedad en que vivimos, y también satisfechas por transitar por la vida junto a los hombres.

El  ocho de marzo, Día Internacional de la Mujer, los hombres se esmeran por ser más amables con sus esposas, compañeras de trabajo o estudios, y hasta les regalan flores, y si escasea el presupuesto, las cortan de algún jardín, y con un beso se las ofrecen amorosos. Eso es muy lindo y hace que nosotras nos emocionemos, y por supuesto, seamos felices.

No caben dudas de que las mujeres nos sentimos felices de serlo, ya que estamos realizadas como seres humanos en la sociedad  que vivimos, y también satisfechas por transitar por la vida junto a los hombres, que cada día ganan más conciencia  de lo que  representamos. ¿Ha pensado alguien alguna vez qué sería de los hombres sin las mujeres? Por mencionar una consecuencia:  morirían de tristeza.

Usted que es amigo, esposo,  compañero, hermano, o vecino de alguna o de muchas mujeres, piense en lo anterior y todos los días considérelas más: proporcióneles  momentos agradables, a quienes tan desinteresadamente dan lo más preciado que existe: la vida.

¡Que bueno sería que la atención especial del ocho de marzo, se generalizara al resto del año! Eso se traduce en compartir  las tareas del hogar; que en algunos centros laborales  no las midieran  igual que a los hombres a la hora de otorgarle la condición de cumplidora o destacada en la emulación, ya que a veces ellas llegan tarde o faltan por  enfermedades de sus hijos; y que por ejemplo, al abordar un ómnibus , los hombres, algunos, no todos, para hacer honor a la verdad, las dejaran pasar primero, y les ofrecieran el asiento si las ven de pie.

Desde los inicios, la Revolución Cubana colocó a las mujeres en igualdad de condiciones junto a ellos; en 1961  durante la Campaña Nacional de Alfabetización cientos de ellas dieron el paso al frente y marcharon  lejos de sus familias a los lugares más apartados del país para enseñar a leer y a escribir  a los iletrados.

Posteriormente las mujeres se superaron y alcanzaron  altas calificaciones en sus estudios para luego ocupar puestos cimeros  en diferentes sectores de la sociedad como la docencia, el parlamento, la defensa de la Patria,  entidades científicas y de la producción y los servicios.

Ellas son médicos, oftalmólogos y estomatólogos, enfermeras, así como, dirigentes, y están también en tareas de la economía y los servicios; en todos los frentes sobresalen por su talento y responsabilidad.

Cierto es también que en ellas recae aún con mayor fuerza la educación y atención de los hijos, las  tareas del hogar que tanto cansan, sin olvidar las múltiples carencias impuestas por el cruel bloqueo imperialista que a diario enfrentan. ¿Ha escuchado usted decir alguna vez que las mujeres tienen doble jornada laboral: el trabajo y la casa? Pues es verdad.

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