Importancia de las primeras edades

Los especialistas afirman que las edades de cero a tres años son importantes porque en ellas se dan un grupo de  logros en el  niño entre las que sobresalen las principales adquisiciones del desarrollo emocional y los contactos sociales indispensables para la futura vida en colectividad.

El pequeño de un año de vida es capaz de caminar, así como también de agarrar un objeto con lo cual se da el carácter voluntario de la acción; en el segundo año usa  el mismo objeto; pero con experiencia social, es decir, hace el uso adecuado de éste, de acuerdo con la forma que le han enseñado a utilizarlo; también se relaciona con los adultos que lo ayudan desde que nace, sobre todo con la madre, con la cual establece relaciones de mucho vínculo afectivo.

Resulta esencial hacer énfasis en la estimulación temprana en el área socio-afectiva porque es la energía que le da al psiquismo el aspecto emocional, la orientación y conocimiento de la realidad; un niño que no tiene garantizada las relaciones afectivas primarias no va a tener una orientación acertada hacia el medio que lo rodea –según opinan los expertos.

Desde el punto de vista intelectual tienen lugar resultados muy significativos; entre ellos que el  niño soluciona problemas desde el punto de vista práctico, a partir de  las acciones que realiza con los objetos, teniendo en cuenta la orientación y exploración que hace del medio.

En  el periodo anteriormente mencionado, que va desde los 12 a los 18 meses, se produce un logro fundamental: la representación que tiene el pequeño de los objetos y de las personas, lo que sirve de base para su desarrollo intelectual futuro como ser humano.

Según fuentes consultadas al final de los tres años de vida el niño forma su personalidad y toma conciencia del yo; en un primer momento se da cuenta de su yo corporal y después de la conciencia psíquica, “es decir, los principales logros del psiquismo se dan durante estas primeras etapas de la vida de una persona, que sirven de base para el  futuro desarrollo intelectual, afectivo y personal”.

Sin embargo, son unas edades en las cuales los padres hacen poco énfasis; y cuando hablan que su niño está adelantado se refieren al desarrollo motriz, a las  primeras palabras, y al hecho de caminar; sin embargo, no le dan el suficiente peso a las relaciones afectivas que se dan en los primeros momentos de la vida y que sirven de  base para todo tipo de estimulación temprana.

Importancia del grado preescolar

Lo primero que se percibe al llegar a un aula de preescolar es la alegría que trasmiten los pequeños; también la sinceridad para decir lo que piensan, y el cariño que muestran a los visitantes, pero sobre todo, la felicidad que sienten al jugar.

Con ese estrenar de palabras, contagioso entusiasmo y espontaneidad que los caracteriza, se expresaron algunos de los niños de este nivel educativo en un aula de preescolar de la capital cubana: “Me gusta venir a la escuela para aprender sobre la naturaleza y la Patria”; “yo se quien es José Martí: el murió por la libertad de Cuba”; “yo conozco los símbolos  patrios;” “he aprendido a cuidar las plantas, a tener limpia la escuela”; “mi maestra es bondadosa, amable, valiente y nos quiere con el corazón”.

¿Quién no se conmueve al ver jugar a un niño en los primeros años de su vida?

Mientras juegan, los niños de edades preescolares aprenden. Para darse cuenta de lo anterior basta con llegar a una de esas aulas ubicadas en los círculos infantiles, jardines de la infancia o escuelas primarias; allí se les ve imitando las más diversas profesiones, entre las más preferidas, la de su maestra o haciendo de mamá las niñas y de papá los niños.

En las edades preescolares la imaginación es infinita; muestra de ello son estas expresiones:”A mí me gusta tomar helado de fresa y cuando yo sea grande voy a trabajar en una heladería”; “yo seré carpintero para arreglar los edificios, los juguetes y para que ningún mueble se rompa”.

¿Qué harán en estas vacaciones? Les pregunto para verlos soñar con algo que mucho les agrada: “Yo voy a ir al campo a ver a mis abuelos, jugaré con mi primo y montaré  a caballo”; “saldré a pasear con mis padres y visitaré los museos y otros lugares hermosos”; “a mí me llevarán a la playa donde me divertiré mucho”.

En el grado los niños desarrollan determinadas habilidades de carácter complejo e integral, que los preparan para el ingreso al primer grado en la enseñanza primaria. Se perfecciona el oído fonemático que permite diferenciar las vocales de las consonantes; y de esta manera cuando llega al primer grado de la enseñanza primaria le será más fácil formar las palabras y las oraciones.

Docentes de gran experiencia afirman que en esas edades la actividad rectora es el juego, mediante el cual el niño aprende a comunicarse, a la vez que enriquece el vocabulario y establece relaciones afectivas con sus compañeros de aula; también desarrolla procesos psíquicos y habilidades; conoce las vocales, los colores, el tamaño de las figuras, recorta, pega, dibuja y comienza a familiarizarse con la computación

En este grado adquieren el oído motriz fino, que les permitirá luego aprender a leer  y a escribir con mayor facilidad; también compara, selecciona y clasifica; se propicia que el niño gane en atención e incremente el interés por conocer más sobre todo lo que le rodea.

Desde las primeras edades la relación afectiva de una madre con su hijo debe ser segura, sensible, de aceptación, de responderle con cariño, adecuada y de manera rápida, con una vivencia agradable y positiva, lo que garantizará que el niño se oriente de forma positiva hacia el medio que le rodea, que es como decir, la vida.

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