El conocimiento permite vivir a plenitud la tercera edad

La utopía de quienes ansiaban de nuevo ir a las aulas fue posible gracias a las cátedras universitarias del adulto mayor. Una sensación única y sorprendente llena a quienes asisten a estas para recibir un numeroso grupo de conocimientos que les permitirá vivir  a plenitud la tercera edad,-personas que  tienen  sesenta  o más años de vida-.

Una  novedosa experiencia desarrolla la Mayor de las Antillas desde el año dos mil y funcionan en zonas urbanas, rurales, municipios, hogares de ancianos, entre otros lugares.

Al conversar con algunos que reviven los años mozos al estudiar otra vez, se conoce que sienten una alegría interna que los renueva, una felicidad inexplicable, y el regocijo por conocer lo nuevo en beneficio de ellos mismos y de sus familias a quienes les transmiten lo aprendido.

En el empeño algo más de siete mil profesores altamente calificados  brindan sus conocimientos de manera desinteresada para engrandecer a quienes años atrás ofrecieron gran parte de su vida a la sociedad.

Los abuelos universitarios reciben temas como: Vida y obra de José Martí; Sexualidad en el adulto mayor; Desarrollo humano; Prevención de enfermedades como la hipertensión, artritis, diabetes; Historia local. Esta última materia es una de las que ellos prefieren, pues narran experiencias personales de su terruño, su familia y de hechos en los que participaron. Muchos hasta llevan sus fotos en centros de producción y los servicios.

“Todos los proyectos en ejecución con la tercera edad, con sus excelentes resultados en el país, son el punto de partida para continuar, estimulan la recreación y actividad psíquico motora, favorecen la integración social para compensar las pérdidas familiares o sociales y además desarrollan potencialidades acordes a sus gustos y preferencias. Todos se encaminan a lograr una vida con calidad”-apunta  un documento consultado-.

“Compartir con un grupo de la tercera edad en una Cátedra del Adulto Mayor es valorar en toda su magnitud una obra que permite comprobar que el envejecimiento no es una enfermedad, sino una nueva etapa del calendario cuando se enseña a transitar por ella”-afirman conocedores del tema-.

Algo novedoso de las clases es la participación colectiva una vez finalizadas las conferencias que abordan diversos temas sobre  ese grupo poblacional.

El beneficio se extiende también a  asociaciones de discapacitados y centros penitenciarios, comunidades agrícolas y cayos que pueblan todo lo largo del archipiélago cubano.

Hasta la fecha miles de personas de la tercera edad se graduaron en  memorables actos  en el que recibieron el título de egresado firmado por el rector de la universidad  a donde pertenece la cátedra de estudios y dirigentes de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC).

Un grupo nacional atiende la actividad rectorado por el Ministerio de Educación Superior e integrado por la CTC, los sindicatos, la Asociación de Pedagogos de Cuba, el Ministerio de Salud Pública, el Instituto de Deporte, Educación Física y Recreación y el Ministerio de Cultura.

En el primer curso escolar, o sea, en el curso 2000-2001 la Cátedra del Adulto Mayor en la Universidad de la Habana, se graduó un primer grupo de 42 adultos mayores. A partir de ese momento comenzó todo un proceso de multiplicación.

Se crearon filiales en otros municipios de la capital, y comenzaron a fundarse estas Cátedras en las otras provincias del país, bajo Resoluciones Rectorales de sus respectivos centros de educación superior.

Quienes piensen que luego de cumplir los sesenta años se terminaron las ilusiones están muy equivocados, y eh aquí una muestra: el conocimiento permite vivir a plenitud la tercera edad. Las cátedras universitarias del adulto mayor lo demuestran.

Impactos: 0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

5 × 4 =