Nilda Collado, su corazón para el público

Con la muerte, este 19 de febrero, de la actriz Nilda Collado Díaz, a causa de un paro cardiorrespiratorio, la Radio y la Televisión cubanas, y nuestra cultura en general, pierden a una mujer excepcional, a una gran profesional que por su destacada trayectoria en sus más de cinco décadas de labor en ambos medios, se hizo acreedora, entre muchos otros reconocimientos –alrededor de 50–, del Premio Nacional de Televisión (2009), del Título honorífico en la 1ra. edición del Premio Enrique Almirante (2015), y del Premio actuar 2016 por la Obra de la Vida, otorgado por la Agencia Artística de Artes Escénicas Actuar.

Inolvidable será esta entrañable mujer, licenciada en Historia del Arte por la Universidad de La Habana en 1979, que en su formación cuenta con haber sido discípula de Fernando y Alberto Alonso; modelo en la CMQ TV y declarada en 1958 Miss Perfección.

Ahora que a sus 79 años ha dicho adiós, la memoria colectiva la recordará en actuaciones televisivas como Rosas a créditoIlusiones perdidasEl Tábano y El rojo y el negro, por solo citar algunas; en programas humorísticos de la talla de Detrás de la fachada Casos y cosas de casa; en perdurables propuestas infantiles como Amigo y sus amiguitos y Variedades infantiles; en el espacio Aventuras, con El Jaguar y El Águila; y más recientemente en la telenovela Cuando el amor no alcanza.

El teatro contó también con su talento. Puestas como Contigo pan y cebolla y Una casa colonial, entre otras, gozaron de la interpretación de Nilda; así como también el programa Teatro icr, que la tuvo en varios elencos, como en La Madre y Yerma.

A Nilda habrá que recordarla también al frente del concurso de payasos que lleva el nombre del sugestivo personaje Trompoloco –protagonizado por el actor Erdwin Fernández, su compañero en escenas infantiles y en la vida–, que desde entonces tendría como sede la carpa homónima.

Sobre la Radio, otra de sus pasiones, dijo en una entrevista: “La Radio me dio la imaginación, y la Televisión me dio la popularidad; soy una mujer nacida en ambos medios. Pero también he hecho teatro, por ello no puedo olvidar que este me otorgó la técnica. De todos los medios el más difícil de dominar (…) es la Radio; un buen actor de radio puede después hacer cualquier cosa. Cuando quieres saber si un actor es verdaderamente bueno, solo tienes que quitarle la imagen al televisor y dejarle el audio”.

Por haber entregado su corazón a su público, Nilda no nos abandona del todo. Una parte de ella vive en el pueblo al que le dio lo mejor de su espíritu y su extraordinaria entrega.

Ricardo Alonso Venereo / Tomado de Granma

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